Europa frente al espejo: ¿Está perdiendo el continente su brújula democrática?

La visita de Netanyahu a Hungría, la represión en Turquía y las protestas estudiantiles en Serbia revelan una preocupante erosión de los valores democráticos en Europa.

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En las últimas semanas, Europa ha sido escenario de varios acontecimientos que revelan una preocupante fractura en los principios democráticos del continente. Desde la acogida con honores del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu por parte del líder húngaro Viktor Orbán, hasta la represión de protestas en Turquía y el éxodo ciclista de estudiantes serbios hacia Estrasburgo para pedir justicia, los episodios recientes ponen en jaque el compromiso real de gobiernos europeos con los valores que supuestamente sustentan la Unión Europea.

Hungría y el abrazo a Netanyahu: ¿Un guiño al autoritarismo?

En un momento en el que el mundo observaba la decisión de la Corte Penal Internacional (CPI) de emitir una orden de arresto contra Netanyahu por crímenes de guerra en Gaza, el primer ministro húngaro Viktor Orbán lo recibía con una fastuosa ceremonia en el Castillo Buda de Budapest. Soldados montados a caballo, marchas militares y la alfombra roja. Fue, más que un recibimiento protocolario, una declaración política desafiante.

Pero la noticia más explosiva vino después: mientras Netanyahu era agasajado, el gobierno húngaro anunció que iniciaría el proceso para retirarse de la CPI. "El gobierno iniciará el procedimiento de retirada de acuerdo con el marco constitucional y legal internacional", dijo el jefe de gabinete Gergely Gulyás.

Actualmente, todos los países de la Unión Europea son miembros del tribunal de La Haya. Y según el Estatuto de Roma, los estados signatarios están obligados a colaborar con la CPI, incluyendo el arresto de individuos con orden de captura. La decisión de Hungría disparó alarmas en toda Europa.

“Gracias Hungría por tu postura clara y fuerte junto a Israel y los principios de justicia y soberanía”, dijo el ministro israelí de Exteriores Gideon Saar. La CPI, por su parte, recordó a Budapest que sigue estando obligada a colaborar mientras el trámite legal de salida no se haya completado.

Esto plantea un dilema existencial para la Unión Europea: ¿puede permitirse un estado miembro que desafía abiertamente el derecho internacional y promueve relaciones con líderes señalados por crímenes de guerra?

Turquía y la prisión como herramienta política

En Turquía, el encarcelamiento del alcalde de Estambul, Ekrem Imamoglu, el principal rival político del presidente Recep Tayyip Erdogan, desató una ola de protestas, boicots y arrestos.

El día posterior a un boicot de compras en solidaridad con Imamoglu, la policía turca arrestó a 11 personas, incluyendo al actor Cem Yiğit Üzümoğlu, conocido por su papel como el sultán Mehmed el Conquistador en la docuserie Rise of Empires: Ottoman.

Más de 2.000 personas han sido detenidas desde el arresto de Imamoglu el 19 de marzo, y al menos 316 permanecen encarceladas a la espera de juicio. Las acusaciones van desde "incitación al odio" hasta "diseminación de desinformación". Muchos detenidos denunciaron agresiones físicas y sexuales bajo custodia, lo que ha sido desmentido por las autoridades.

Aunque Turquía no forma parte de la UE, es un país candidato. La represión de la disidencia y el uso del sistema judicial como herramienta política contradicen flagrantemente los criterios de adhesión definidos en los Acuerdos de Copenhague.

¿Hasta cuándo seguirá Europa manteniendo su relación con un régimen que encarcela sistemáticamente a opositores bajo cargos cuestionables?

Serbia: 1.300 kilómetros en bicicleta por la justicia

En Serbia, cerca de 80 estudiantes partieron en bicicleta desde Novi Sad rumbo a Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo y el Consejo de Europa. El objetivo: visibilizar meses de protestas contra la corrupción, desatadas tras la muerte de 16 personas en el colapso de una marquesina en una estación ferroviaria el 1 de noviembre de 2024.

Ese episodio, que la mayoría de los ciudadanos atribuye a la negligencia y corrupción en la ejecución de obras públicas, encendió una chispa que culminó en una movilización estudiantil sin precedentes. Ivan Poturica, estudiante de matemáticas, lo resumía así: “Sí, será duro, pero valdrá la pena. Esperamos que alguien finalmente reaccione a lo que está ocurriendo en Serbia.”

Los jóvenes denuncian que la UE ha guardado silencio ante la deriva autoritaria del presidente Aleksandar Vučić, fuerte aliado de Rusia y China. Muchos lo consideran el Viktor Orbán de los Balcanes.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, manifestó hace poco que Serbia debe avanzar en la lucha contra la corrupción, mejorar la libertad de prensa y garantizar elecciones libres para poder continuar su proceso de adherencia a la Unión.

Los estudiantes llegarán a Estrasburgo tras recorrer más de 1.300 kilómetros por Hungría, Eslovaquia, Austria y Alemania. Planean ser recibidos por miembros del Parlamento Europeo y representantes de la sociedad civil internacional.

“Seremos escuchados en Europa y en todo el mundo”, afirman los líderes del movimiento estudiantil serbio. Han transformado el dolor en lucha, y la protesta en un recorrido simbólico que expone las fragilidades del proyecto europeo.

¿Qué está ocurriendo en Europa Central y los Balcanes?

Estos tres episodios demuestran hasta qué punto la democracia europea se encuentra bajo presión desde dentro de sus propias fronteras y desde sus alrededores inmediatos.

  • Hungría se desliza hacia un autoritarismo centrado en el carisma de Orbán y su oposición frontal al multilateralismo.
  • Turquía, que aspiraba a formar parte plena del mundo europeo, sigue utilizando tácticas dignas de una dictadura para erradicar la oposición.
  • Serbia, en proceso de integración comunitaria, muestra señales preocupantes de represión y propaganda estatal, sin que Bruselas logre ejercer verdadera influencia.

Para muchos críticos, este es el momento de ser firmes. No basta con declaraciones; la UE debe plantearse sanciones o congelamiento de relaciones con gobiernos que se alejan de sus valores fundacionales.

“Si la UE cierra los ojos ante lo que pasa en Budapest, Ankara o Belgrado, entonces ya no es guardiana de valores democráticos, sino apenas una unión aduanera ampliada”, comentó el politólogo danés Cas Mudde.

La adhesión a principios como el estado de derecho, la separación de poderes y la libertad de prensa no puede ser opcional. De lo contrario, el gran proyecto europeo nace herido de muerte desde adentro.

Europa frente al espejo: ¿seguirá siendo un faro global del respeto por los derechos humanos o sucumbirá a los vientos del autoritarismo?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press