Tormentas, geopolítica ártica y guerra en Gaza: El mundo en una peligrosa encrucijada
Desde las presiones de EE.UU. sobre Groenlandia hasta la ofensiva israelí en Gaza, pasando por fenómenos climáticos extremos en el corazón de EE.UU., el planeta enfrenta simultáneamente múltiples crisis urgentes
Groenlandia: El nuevo campo de batalla geopolítico
En las últimas semanas, Groenlandia —esa vasta tierra helada, rica en recursos minerales y estratégicamente ubicada— se ha convertido en epicentro de tensiones diplomáticas inesperadas. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, inició un viaje político de tres días al territorio autónomo con el propósito de fortalecer los vínculos con la nueva administración groenlandesa encabezada por Jens-Frederik Nielsen.
Este viaje no se produce en el vacío. El vicepresidente estadounidense JD Vance visitó recientemente la base aérea estadounidense en Groenlandia, criticando a Dinamarca por una supuesta "infrafinanciación" del territorio. La administración Trump ve en Groenlandia una pieza clave para su estrategia ártica, lo cual ha generado suspicacias tanto en Copenhague como en Nuuk.
“El pueblo y los políticos de Groenlandia merecen un reconocimiento profundo por la forma en que están manejando la presión internacional, especialmente desde Estados Unidos”, dijo Frederiksen antes de partir. Esta presión se ha materializado no solo en palabras, sino también en amenazas veladas de adquisición forzosa, algo que ha provocado indignación en Dinamarca y desconfianza entre los propios groenlandeses.
El sueño de independencia de Groenlandia
Con una población de aproximadamente 57,000 habitantes, Groenlandia sigue trabajando hacia un objetivo a largo plazo: su independencia de Dinamarca. Sin embargo, esta meta no es uniforme en su urgencia. Mientras partidos como Naleraq abogan por una ruptura rápida, se ha formado un nuevo gobierno que opta por una vía más prudente.
La exclusión del Naleraq en las conversaciones de coalición sugiere que el nuevo liderazgo busca una relación equilibrada entre autonomía y estabilidad, evitando las turbulencias internacionales exacerbadas por la política exterior estadounidense.
“Trump ha espantado a la mayoría de los groenlandeses con su enfoque agresivo. Ahora confían más en Dinamarca que en Estados Unidos”, afirma el profesor Peter Viggo Jakobsen del Danish Defense Academy.
Este tipo de coyuntura refleja cómo el cambio climático —que ha hecho más accesible el Ártico— también está reconfigurando las prioridades estratégicas a nivel global.
Gaza: Intensificación del conflicto y expansión militar de Israel
Mientras Groenlandia lucha con dilemas de soberanía, en Oriente Medio se libra una batalla encarnizada. El ministro de defensa israelí Israel Katz anunció que la operación militar en Gaza está en proceso de expansión para "aplastar la infraestructura terrorista" y tomar control de "amplias zonas" anexándolas al perímetro de seguridad israelí.
Desde el ataque liderado por Hamas el 7 de octubre de 2023 —que dejó 1,200 muertos y 251 secuestrados— hasta hoy, la guerra no ha dado tregua. Más de 50,000 palestinos han muerto, según el Ministerio de Salud de Gaza; Israel, por su parte, sostiene que 20,000 de ellos eran militantes.
Zona de seguridad ampliada y desalojos forzados
Katz llamó a los residentes de Gaza a "expulsar a Hamas" y entregar a los rehenes para poner fin al conflicto. Las declaraciones coinciden con evacuaciones masivas y ataques en regiones aún pobladas, suscitando severas críticas desde organizaciones de derechos humanos y algunos aliados de Israel.
“El único camino hacia el fin de la guerra es la eliminación total de la amenaza terrorista dentro de Gaza”, dijo el ministro en un comunicado.
Pero esa meta ha tenido consecuencias devastadoras para la población civil. Una operación de esta magnitud pone en riesgo no solo vidas humanas, sino también la legitimidad internacional del Estado israelí, que cada vez enfrenta mayor presión desde foros como Naciones Unidas.
Estampida climática en EE.UU.: Tormentas, tornados y caos eléctrico
Al otro lado del Atlántico, otra guerra —esta vez contra la naturaleza desatada— está afectando a millones en Estados Unidos. El centro y sur del país afrontan tormentas históricas que incluyen tornados, inundaciones mortales, granizo del tamaño de pelotas de béisbol y nevadas pesadas.
El Servicio Meteorológico Nacional advirtió sobre inundaciones de una magnitud esperada una vez cada 25 a 50 años, con precipitaciones acumuladas de hasta 38 centímetros en lugares como Arkansas, Illinois e Indiana.
La zona de mayor riesgo involucra a unas 43 millones de personas desde Texas hasta Michigan, incluyendo grandes urbes como Chicago, Indianápolis y Memphis. Mientras tanto, en Michigan más de 144,000 hogares siguen sin electricidad tras una tormenta de hielo.
“Estamos viendo el equivalente de dos meses de lluvia en solo unos días”, explicó Thomas Jones, meteorólogo del área de Little Rock.
¿Un planeta al límite?
La simultaneidad de estas crisis —climáticas, geopolíticas y bélicas— plantea una interrogante angustiante: ¿Puede el mundo seguir sosteniendo tantos frentes abiertos sin entrar en colapso?
Los eventos en Groenlandia dejan claro que el sistema planetario está entrelazado; el deshielo del Ártico no solo eleva los mares, sino también las tensiones internacionales. En Gaza, un conflicto perpetuo pone en jaque cualquier intento de diplomacia durable y expone los límites de la intervención militar como solución. Al mismo tiempo, Estados Unidos enfrenta un desafío climático interno que pone de rodillas su infraestructura y su capacidad de respuesta.
Estamos frente a un momento de inflexión histórica. El cambio climático alimenta conflictos, el caos geopolítico fomenta crisis humanitarias, y las desestabilizaciones locales se vuelven globales.
¿Sabremos escuchar los avisos?
Frederiksen intenta reforzar la confianza con Groenlandia. Katz busca controlar Gaza. Meteorólogos lanzan alertas de catástrofes climáticas sin precedentes. Todo esto atraviesa los titulares como datos inconexos, pero en el fondo constituyen un solo grito de advertencia.
Estamos ante una realidad en que el colapso climático ya no es algo futuro: está aquí, intensificando conflictos geopolíticos, exacerbando desigualdades y redefiniendo las prioridades de seguridad global. Solo un enfoque verdaderamente multilateral y basado en la justicia puede llevarnos al otro lado de esta tormenta.
¿Responderemos a tiempo?