Nevada restringe la participación de atletas trans: ¿protección o discriminación disfrazada?
El reciente cambio en la política deportiva escolar del estado reabre el debate nacional sobre identidad de género, derechos civiles y el futuro del deporte femenino
En uno de los movimientos más polémicos del año, el estado de Nevada ha dado marcha atrás a una política que llevaba casi una década permitiendo que atletas transgénero compitieran en deportes escolares según su identidad de género. El nuevo reglamento aprobado por la Nevada Interscholastic Activities Association (NIAA) restringe la participación de estudiantes en equipos deportivos según el sexo asignado en su partida de nacimiento original no modificada.
Un cambio con amplio respaldo institucional… y muchas voces en contra
El voto que definió esta nueva política fue virtualmente unánime entre los 20 miembros del consejo de la NIAA, conformado por padres, directores y responsables deportivos de más de 120 escuelas secundarias del estado. Esto, a pesar del debate encendido que antecedió la decisión.
La decisión parece alinearse con un impulso conservador más amplio a nivel nacional. Recordemos que recientemente el expresidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que busca impedir el acceso de mujeres trans a participar en deportes femeninos a nivel educativo y profesional. Aunque se ha dicho que dicha orden no tiene peso legislativo real, sus implicaciones políticas están resonando en todo el país.
¿Equidad o exclusión?
El reglamento aprobado en Nevada establece que los/las estudiantes-atletas deben presentar una forma médica oficial verificada por un proveedor de salud, su familia y ellos mismos para confirmar su sexo de nacimiento. Además, el documento aclara explícitamente que el término "sexo" no incluye la identidad de género. Esto limitaría efectivamente la participación de adolescentes trans, especialmente mujeres trans, en competencias femeninas.
Para activistas como Brooke Maylath, una de las voces más fuertes de la comunidad trans en Nevada, esto representa un retroceso brutal. “La política anterior funcionaba y brindaba la equidad necesaria para estos atletas”, comentó Maylath. “Eso es lo que representa el deporte… apoyar a quienes no son como tú”.
¿Y la Constitución?
La nueva regulación pronto podría enfrentar desafíos en los tribunales. En 2022, los votantes de Nevada aprobaron por referéndum una Enmienda de Igualdad de Derechos (Equal Rights Amendment o ERA), que prohíbe explícitamente la discriminación por identidad de género. Esto genera un choque inevitable.
“Tal y como leo esto, está patentemente diseñado para discriminar”, afirmó Athar Haseebullah, director de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) de Nevada. Desde su perspectiva, la NIAA está ignorando la protección legal vigente con argumentos ideológicos disfrazados de protección deportiva.
¿Quién protege a quién? El debate por la seguridad y la competencia justa
Uno de los argumentos planteados durante la aprobación de la nueva norma fue la necesidad de garantizar la seguridad de las atletas cisgénero (es decir, aquellas cuya identidad de género coincide con su sexo de nacimiento). Padres de familia, entrenadores y alumnas se manifestaron en audiencias públicas del estado, diciendo temer por la integridad física y las oportunidades deportivas de las niñas al competir contra personas trans.
Pero esta preocupación choca con los datos. Según la NCAA (organismo rector del deporte universitario en EE.UU.), solo 10 atletas trans están registrados actualmente en competiciones deportivas universitarias a nivel nacional. En Nevada, no existen cifras oficiales sobre cuántos estudiantes trans participan actualmente en deportes escolares, lo que plantea una gran interrogante sobre si el problema que se pretende solucionar realmente tiene una base fáctica.
Un nuevo requisito con consecuencias inesperadas
Uno de los aspectos más preocupantes de la política es que su implementación puede terminar afectando negativamente a estudiantes más allá del ámbito trans. Así lo advirtió Colin McNaught, director de la escuela Cimarron-Memorial High School en Las Vegas y miembro del comité de la NIAA.
“Les garantizo que escuelas como la mía tendrán la mitad de atletas inscritos el próximo año escolar si esta es la decisión final”, dijo McNaught, quien se abstuvo de votar. Su principal preocupación: el temor que generará en las familias de estudiantes indocumentados o sin acceso médico, quienes podrían evitar inscribirse por miedo a compartir información personal delicada.
¿Derechos civiles como armas políticas?
Paul Anderson, asesor legal de la NIAA, defendió la política alegando que “nadie está siendo excluido de la competencia”. A su juicio, la medida busca proteger a las mujeres garantizando espacios deportivos exclusivamente femeninos.
“Los derechos civiles están siendo ahora utilizados selectivamente por sectores conservadores para justificar la exclusión y marginalización”, rebatió Haseebullah, denunciando una estrategia política que redefine quién merece protección legal.
Un movimiento nacional: Nevada no está sola
Lo que ocurre en Nevada no es una excepción. Según datos del Human Rights Campaign, al menos 25 estados han aprobado leyes o políticas restrictivas similares desde 2020. Esto significa que más de la mitad del país enfrenta restricciones legales para que atletas trans participen según su identidad de género.
- Florida, Texas, Idaho y Mississippi han sido los estados precursores del movimiento, generalmente liderados por gobiernos republicanos.
- La justificación principal siempre gira en torno a la “protección del deporte femenino”.
- Estas acciones encajan en una campaña más amplia para imponer límites legales a las identidades LGBTQ+ en espacios públicos, incluyendo escuelas y organismos deportivos.
Impacto psicológico y social: lo que muestran los estudios
Diversos estudios académicos han advertido sobre el impacto nocivo de políticas excluyentes sobre jóvenes trans. Según un informe de The Trevor Project (2022), el 86% de los jóvenes trans dijeron que debates políticos como estos han afectado negativamente su salud mental.
La exclusión sistemática de actividades deportivas puede tener consecuencias profundas: aislamiento social, aumento en los niveles de ansiedad y depresión, y deserción escolar. Activistas y organizaciones médicas, incluida la American Academy of Pediatrics, han defendido la importancia de espacios afirmativos para el bienestar integral de la juventud trans.
De la cancha al Congreso: ¿y ahora qué?
Con el nuevo reglamento aprobado, la NIAA ha programado una reunión de emergencia en mayo para discutir cómo se implementará. Mientras tanto, organizaciones civiles están preparando posibles impugnaciones legales que podrían llevar el caso a tribunales estatales o incluso federales.
La pregunta de fondo permanece abierta: ¿se puede proteger el deporte femenino sin recurrir a medidas excluyentes? Y si la respuesta es afirmativa, entonces Nevada acaba de tomar el camino equivocado.
Mientras tanto, la comunidad educativa, líderes políticos y defensores de derechos humanos se preparan para una larga batalla, cuya resolución no solo definirá el rumbo del deporte juvenil en Nevada, sino el de muchas otras minorías ante la ley.