El accidente aéreo en Washington pone en evidencia una crisis de seguridad en la aviación estadounidense
Tras el choque mortal entre un helicóptero militar y un avión comercial, aumentan las tensiones, investigaciones y preocupaciones sobre la seguridad aérea en el aeropuerto Reagan
Por segunda vez en menos de tres meses, el aeropuerto Ronald Reagan de Washington se encuentra bajo intensa vigilancia pública e institucional. Una serie de incidentes, incluyendo una pelea física en la torre de control y un alarmante "casi accidente" entre aviones militares y un vuelo comercial, han reavivado la preocupación sobre el estado de la seguridad aérea en uno de los aeropuertos más transitados del país. La situación se vuelve aún más tensa tras el choque mortal en enero de 2025 entre un helicóptero del Ejército de EE.UU. y un avión de pasajeros de American Airlines que dejó 67 muertos.
Una torre de control bajo presión psicológica
La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció recientemente medidas drásticas para apoyar al personal de control de tráfico aéreo del aeropuerto Reagan, incluyendo sesiones de asesoría psicológica y la contratación de supervisores adicionales. La respuesta se produce después de que un controlador aéreo fuera arrestado por una agresión dentro de la torre de control, lo que plantea serias interrogantes sobre los niveles de estrés y las tensiones laborales de quienes tienen la vida de cientos de personas en sus pantallas de radar.
"Esta situación es absolutamente inaceptable. Estamos hablando del bienestar tanto del personal como de los pasajeros que dependen de un sistema funcional y seguro", declaró un funcionario del FAA ante el Congreso.
El choque aéreo de enero: una tragedia que sigue sin respuestas claras
El pasado 29 de enero, un helicóptero Black Hawk del Ejército estadounidense se estrelló en el río Potomac tras colisionar con un avión de American Airlines, causando la muerte de 67 personas. La tragedia, la más grave desde noviembre de 2001, ha puesto en el ojo del huracán a múltiples agencias, desde el FAA y el Ejército hasta el Comité de Comercio del Senado.
El accidente fue particularmente polémico debido a que el helicóptero no tenía activado el sistema de transmisión de ubicación (transpondedor ADS-B), lo cual redujo la visibilidad de su ubicación para los controladores y radar. Con ese sistema desactivado, la torre del Reagan dependía de actualizaciones cada 4 segundos en vez de una cada segundo, lo cual fue insuficiente para evitar el choque.
Senador Ted Cruz: “Esto no se puede tapar con excusas”
Durante una audiencia en el Senado, el senador Ted Cruz lanzó críticas severas contra el Ejército, acusándolo de obstruir la entrega de un memorando que detalla sus protocolos de vuelo y reglas sobre el uso de transpondedores. Dijo que cualquier nueva colisión por la misma negligencia “estará en manos del Ejército”.
“¿Qué no quiere que sepamos el Ejército? ¿Por qué estaba volando parcialmente a ciegas frente a una de las torres más importantes del país?”, cuestionó Cruz.
Un patrón de casi accidentes persistente
El FAA también reconoció que después del accidente de enero, la tasa de llegadas al aeropuerto se redujo de 30 a 26 por hora para facilitar las tareas de recuperación. Sin embargo, ya ha vuelto a 30 y podría subir a 32. Este patrón ha generado preocupación en la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), que asegura que los "casi accidentes" cerca de Reagan han sido frecuentes durante años.
Uno de los incidentes más recientes tuvo lugar solo días después de la pelea en la torre, cuando un avión de Delta tuvo que maniobrar evasivamente tras cruzarse peligrosamente con cuatro aviones de la Fuerza Aérea que volaban en formación rumbo al Cementerio de Arlington.
Medidas propuestas por la FAA
Entre las medidas anunciadas por la FAA para evitar futuras tragedias y apoyar a su personal, se incluyen:
- Disponibilidad permanente de consejeros psicológicos para el personal de la torre.
- Chequeos de bienestar regulares para detectar signos de estrés o burnout.
- Incremento del número de supervisores, de 6 a 8.
- Evaluación de si hay suficiente personal por turno.
Estas decisiones, sin embargo, parecen llegar tarde, y muchas voces dentro del Congreso exigen respuestas más estructurales en lugar de simples paliativos.
¿Un problema de sobrecarga o de sistema?
La posible causa raiz de esta crisis apunta a una sobrecarga operacional. La concentración de llegadas en los últimos 30 minutos de cada hora crea un cuello de botella en el sistema. Dicha práctica fue cuestionada por la misma FAA, que admitió estar revisando si la tasa actual de operaciones por hora es sostenible.
Expertos en aviación como Dan Elwell, exadministrador en funciones del FAA, han advertido que los sistemas actuales no están diseñados para operar bajo presiones tan intensas sin refuerzo tecnológico o personal.
¿Quién debe asumir la responsabilidad?
La FAA y el Ejército se señalan mutuamente, mientras que el NTSB exige más transparencia y cooperación en la investigación para evitar que otra tragedia vuelva a ocurrir.
"No basta con identificar fallas técnicas, hay una dimensión humana clara: la somatización del estrés entre controladores, las agendas políticas colocadas por encima de la seguridad y una increíble falta de transparencia en ciertas áreas militares", expresó Deborah Hersman, exjefa de la NTSB.
¿Qué significan estos eventos para la seguridad aérea en EE.UU.?
Aunque los vuelos siguen siendo significativamente seguros —las estadísticas colocan la tasa de fatalidades en la aviación comercial en menos de una por cada 10 millones de vuelos—, la confianza pública se ve erosionada cuando ocurren incidentes múltiples en lapsos cortos.
"Este accidente es una llamada de atención para todos. No solo por lo que pasó, sino por lo que pudo haber pasado y no pasó en múltiples ocasiones anteriores", advirtió el senador Ed Markey.
Por ahora, los viajeros, pilotos y controladores del aeropuerto Reagan vuelan en una atmósfera de incertidumbre y precaución, mientras las investigaciones continúan sin una fecha clara de resolución. Lo único cierto es que ya no se puede ignorar la grieta que se ha abierto en el sistema aéreo estadounidense.
Fuente: Registros del Congreso, FAA, NTSB, Declaraciones oficiales del Ejército de EE.UU., Comisión de Comercio del Senado.