Cocinar con niños: La receta para una vida saludable, autosuficiente y divertida

Desde habilidades esenciales hasta alimentación consciente, enseñarle a los niños a cocinar puede cambiar sus vidas (¡y las tuyas!)

¿Y si el secreto para una vida saludable, una mejor relación con la comida y una mayor confianza en los pequeños de la casa estuviera en un utensilio de cocina? Cocinar con niños no es solo una actividad divertida para pasar la tarde; es una herramienta poderosa que puede moldear futuros adultos independientes, aventureros y conscientes de su salud.

Más que preparación de alimentos: una escuela de vida

Durante la pandemia de COVID-19, muchas familias redescubrieron la importancia de saber cocinar. Becca Cooper Leebove, madre en el área de Denver, comenzó a enseñarle a sus hijos, entonces de 3 y 8 años, cómo ayudar en la cocina. Desde verter ingredientes hasta decorar pasteles, estos pequeños pasos se convirtieron en hábitos sólidos con el tiempo.

Hoy, cinco años después, su hijo de 13 años ya corta vegetales y saltea carne con facilidad. “Mi objetivo siempre ha sido el tiempo en familia, y este es uno que nos desconecta de las pantallas y nos une de verdad”, afirma Becca.

Beneficios emocionales y cognitivos de cocinar en casa

“Puede ser emocionante para los niños participar en una actividad considerada ‘de adultos’”, asegura Cristi Donoso, terapeuta del habla y madre. En su experiencia, cocinar ayuda a sus pacientes a desarrollar el lenguaje, habilidades matemáticas y la capacidad de concentración.

“Seguir recetas paso a paso promueve la autorregulación, además de enseñar seguridad en la cocina”, explica Donoso. Las tareas tan simples como medir harina o batir huevos se convierten en oportunidades de aprendizaje que enlazan con el mundo real.

  • Matemáticas: Medir, pesar, ajustar porciones
  • Lenguaje: Leer instrucciones, adquirir vocabulario culinario
  • Empatía y colaboración: Trabajo en equipo para lograr un objetivo común

Despierta los sentidos y el apetito aventurero

Uno de los grandes retos para muchos padres es hacer que sus hijos coman verduras y prueben nuevos alimentos. Eric y Elizabeth Brown, fundadores de Third Space Kitchen en Massachusetts, lo enfrentan todos los días en sus clases de cocina para niños. La solución: dejar que ellos cocinen.

“Cuando conocen los ingredientes y participan en la preparación, se reduce mucho la aversión a ciertos alimentos”, comenta Eric. ¿El resultado? Niños que antes exclamaban “¡Eww!” ahora dicen “¿Qué es eso? ¡Lo intentaré!”.

Un aliado en la lucha contra la obesidad infantil

El sobrepeso y la obesidad en la infancia es una preocupación creciente. En EE.UU., según los CDC, 1 de cada 5 niños tiene obesidad. Involucrarlos en la cocina puede ser parte de la solución.

Jennifer Schittino, madre de dos pequeños, lo tiene claro: “Cocinar desde cero es más saludable y más barato”. Además, enseña a sus hijos a preparar comidas nutritivas con presupuesto limitado. Ahora, pueden usar cuchillos (bajo supervisión), manejar un rodillo, separar huevos y hasta hacer pasta con una manivela.

Niños cocineros, adultos autosuficientes

Aprender a cocinar va más allá de la nutrición. Es una lección de autosuficiencia. Los niños que saben cocinar son más propensos a cuidar su salud, ser creativos y manejar mejor su tiempo y dinero.

Jessica Battilana, editora en , lo resume así: “La inversión que hacen los padres animando a sus hijos a participar en la cocina será recompensada cuando sean capaces de desenvolverse solos”.

Battilana sugiere empezar con una lista de 10 recetas fáciles que se puedan repetir, dominar y disfrutar:

  1. Huevos revueltos
  2. Quesadilla con guacamole
  3. Pasta con verduras al vapor
  4. Tostadas francesas
  5. Batidos de frutas y verduras
  6. Pizza casera
  7. Galletas de avena
  8. Arroz con pollo
  9. Sopa de verduras
  10. Panqueques

Repetir estas recetas les permitirá adquirir confianza, experimentar con variaciones e incluso enseñar a otros.

¿Qué edad es la ideal para empezar?

Nunca es demasiado pronto. Desde los 2 o 3 años pueden comenzar con tareas simples como lavar vegetales o mezclar ingredientes con una cuchara. A medida que crecen, pueden asumir responsabilidades más complejas:

  • 2-4 años: Lavar frutas, romper huevos, untar pan
  • 5-7 años: Medir ingredientes, decorar, amasar
  • 8-10 años: Utilizar cuchillos pequeños, leer recetas, cocinar platos simples
  • 11+ años: Saltear, hornear, preparar comidas completas

“Los niños son mucho más capaces en la cocina de lo que creemos”, dice Battilana. “Serán más lentos, más desordenados, pero realmente lo disfrutan y aprenden mucho”.

Más allá del plato: crear memorias y vínculos familiares

Compartir la cocina va más allá de lo nutricional. Es un espacio para crear vínculos, hablar del día, resolver conflictos y, muchas veces, reírse de los errores: un pan quemado, una masa que no subió... todo se convierte en parte de la experiencia familiar.

Además, alimenta el sentido de pertenencia. Cuando un niño cocina, presenta, y ve a toda la familia disfrutar de su platillo, siente orgullo y refuerza su autoestima.

Recursos para empezar hoy

No necesitas ser chef para enseñar a tu hijo a cocinar. Hay multitud de recursos en línea, libros, canales de YouTube y clases presenciales. Aquí un par para tener en cuenta:

Y si prefieres algo en versión física, prepárate para la salida del libro “Sweet and Salty!” en septiembre, un libro de repostería para niños de King Arthur Baking.

Enseñar a cocinar a los niños podría ser una de las herramientas más poderosas para formar adultos más saludables, responsables y conectados con su entorno. ¿Qué esperas para empezar?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press