Tragedia climática en las islas griegas: tormentas, inundaciones y un turismo en jaque
Violentas tormentas azotan el mar Egeo: Paros, Mykonos y Creta sufren graves daños mientras se reavivan inquietudes sobre la seguridad climática en destinos turísticos clave
Las islas griegas, mundialmente conocidas por sus playas paradisíacas, arquitectura blanca e historia milenaria, están enfrentando una crisis climática con consecuencias devastadoras. En los últimos días, una serie de tormentas severas han impactado violentamente zonas clave del mar Egeo y marcan un antes y un después en la percepción de seguridad de estos destinos frente al cambio climático.
Paros bajo el agua: coches flotando y casas inundadas
El lunes, la isla de Paros fue testigo de una escena apocalíptica. Las lluvias torrenciales y tormentas con granizo provocaron la inundación de viviendas y negocios, y llegaron a tal punto que vehículos fueron arrastrados por las aguas hasta terminar flotando en el mar. Las autoridades locales catalogaron los daños como históricos y solicitaron ayuda de emergencia al gobierno central para reparar la infraestructura destruida.
Vecinos y comerciantes describieron el evento como algo sin precedentes. "En cuestión de minutos el agua empezó a entrar con fuerza. No tuvimos tiempo ni de sacar nada del local", relató un restaurador de Naousa, al norte de Paros. Imágenes captadas por drones muestran calles completamente anegadas y vehículos volcados entre los escombros.
Mykonos: destrucción inesperada en la joya del turismo griego
La isla de Mykonos, frecuentada por celebridades y millonarios de todo el mundo, también sufrió los embates del temporal. Granizo del tamaño de pelotas de golf impactó sobre techos, ventanas e incluso embarcaciones en puerto. Los vientos huracanados volcaron vehículos y arrancaron árboles de raíz.
"Pensamos que era el fin del mundo", afirmó un turista alemán que quedó atrapado en su hotel durante horas. Las actividades turísticas se paralizaron, los ferries se interrumpieron y los vuelos sufrieron cancelaciones y desvíos, provocando caos logístico en temporada alta de reservas.
Creta: deslizamientos de tierra y rescates in extremis
En paralelo, la isla de Creta se llevó la peor parte en términos de precipitación acumulada. Según datos del Observatorio Nacional de Atenas, la zona de Chania registró el mayor volumen de lluvia en 24 horas en todo el país. Esta situación causó deslizamientos de tierra, cortes de carretera y rescates urgentes de personas atrapadas en vehículos inundados.
Los equipos de emergencia trabajaron toda la noche en zonas aisladas donde la infraestructura vial colapsó. "Nos salvamos porque logramos trepar al techo del coche", contó una pareja rescatada en las afueras de Heraclión.
Rhodes y otras islas: una red de impacto climático
La tormenta también se dejó sentir en Rhodes, donde los vientos de fuerza galerna tumbaron árboles y dañaron vehículos. Colegio cerrados y servicios públicos desbordados en múltiples islas dan muestra de la extensión del fenómeno. Las cadenas de ferry se vieron obligadas a suspender actividades, dejando a miles de visitantes varados.
¿Un síntoma del cambio climático o un evento aislado?
Expertos griegos y del ámbito internacional coinciden en que este tipo de eventos extremos ya no pueden considerarse excepcionales. Según el Centro Europeo de Predicción Meteorológica, la frecuencia e intensidad de las tormentas en el Mediterráneo ha aumentado considerablemente en los últimos 10 años.
Además, en enero de 2025, Santorini y otras islas vecinas debieron evacuar parcialmente sus poblaciones por un enjambre sísmico inusual. La conjunción de desastres naturales —terremotos e inundaciones— plantea una gran pregunta: ¿Está la infraestructura turística de Grecia preparada para resistir el siglo XXI?
Impacto directo sobre el turismo: cancelaciones y temor
Grecia recibe al año más de 33 millones de turistas (datos de 2022 del Ministerio de Turismo), siendo las islas del Egeo su mayor atractivo. La temporada 2025, sin embargo, podría ser diferente. Las imágenes de coches arrastrados por el agua y caminos colapsados ya circulan por redes sociales y medios internacionales.
Los operadores turísticos enfrentan decenas de cancelaciones. Muchos viajeros están optando por buscar destinos alternativos al temer nuevos eventos climáticos extremos en el futuro próximo. "No estamos seguros de si este lugar será seguro para nuestras próximas vacaciones familiares", escribió una usuaria en TripAdvisor con relación a Mykonos y el reciente evento climático.
Respuesta del gobierno griego
El primer ministro Kyriakos Mitsotakis se dirigió al país pidiendo calma pero reconociendo la magnitud del desastre. En una conferencia de prensa expresó que “la adaptación al cambio climático ya no es una opción, es una necesidad urgente para la protección de nuestras comunidades insulares.”
Asimismo, se anunció la aceleración de un plan de refuerzo de infraestructuras costeras y de drenaje financiado en parte por el Fondo de Resiliencia de la Unión Europea, dotado de más de 2.000 millones de euros para los países mediterráneos más vulnerables.
Lectura política: ¿qué papel juega la UE en esta crisis?
El Parlamento Europeo ha realizado 3 sesiones extraordinarias en los últimos 18 meses para tratar el riesgo climático en zonas turísticas del sur de Europa. Esta última tragedia coloca a Grecia nuevamente sobre la mesa de prioridades. La eurodiputada griega Maria Spyraki declaró que “los fondos llegan tarde, y la resiliencia climática no puede seguir dependiendo de voluntades políticas.”
Países como España e Italia atraviesan situaciones similares, pero son las islas griegas las que enfrentan un doble desafío: territorio limitado y economía altamente dependiente del turismo estacional. Un cóctel de alta vulnerabilidad.
Historias humanas entre la devastación
En Paros, una pareja reportó haber perdido su casa de vacaciones recién reformada. "Era nuestro sueño retirarnos aquí, ahora no sabemos qué hacer". En Mykonos, un pequeño hotel boutique operado por una familia local también reportó daños mayores que podrían llevar al cierre definitivo del negocio.
Historias como estas están emergiendo por docenas en medios griegos. Y mientras las autoridades organizan planes de emergencia, los residentes intentan reconstruir con incertidumbre sobre lo que pueda traer el mañana.
Las islas del Egeo: entre la belleza y la fragilidad
La postal encantadora del mar Egeo rara vez ha tenido una cara tan sombría. Las imágenes aéreas del puerto de Naousa tras la tormenta son una cruel metáfora: un paraíso moderno asediado por fuerzas naturales cada vez más agresivas.
Parece claro que el futuro del turismo griego pasará por una actualización urgente en términos de sostenibilidad y adaptación climática. El mundo sigue mirando a Grecia con asombro, pero cada vez más, el asombro se mezcla con preocupación.
¿Será este el momento decisivo que obligue a repensar la forma en que habitamos y disfrutamos nuestros entornos naturales?