La transformación femenina: cómo la guerra en Ucrania está redefiniendo el rol de la mujer

Del hogar al volante de un tractor o una mina de carbón: el conflicto con Rusia impulsa una revolución en el mercado laboral femenino ucraniano

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La guerra cambia sociedades, a veces de maneras imprevistas. Uno de los ejemplos más notables de esta transformación ocurre hoy en Ucrania, donde el conflicto con Rusia no solo se libra en el frente militar, sino también en el tejido económico y social del país. Frente a una masiva movilización masculina, las mujeres ucranianas están ocupando, por necesidad y convicción, lugares hasta hace poco vedados para ellas.

La revolución desde la tierra: mujeres en el agro y la industria pesada

Kateryna Koliadiuk, de 19 años, jamás imaginó que estaría al mando de un enorme y complejo tractor. Estudiante de agronomía, vio un anuncio que promovía un curso de conducción de maquinaria agrícola exclusivo para mujeres y decidió anotarse. “Al principio estaba muy asustada”, confesó. Pero el miedo dio paso a la seguridad. Hoy opera su tractor con firmeza, sus dedos perfectamente manicurados sobre el volante, una imagen que antes habría sido impensable en el agro ucraniano.

Este cambio no es aislado. Con millones de hombres en el frente de batalla desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, las mujeres han llenado el vacío en sectores clave como la agricultura, minería o la construcción.

Cambio estructural: política estatal para incluir a la mujer

Yulia Svyrydenko, la primera ministra de Economía de Ucrania, explicó que esta transformación va mucho más allá de lo anecdótico. Es parte de un plan estructurado para mitigar los daños causados tras tres años de guerra. “Cuando el hombre es movilizado, la mujer se moviliza también con él”, afirmó. Ya se han implementado programas gubernamentales destinados a capacitar a mujeres en sectores tradicionalmente dominados por hombres, incluidos rubros como construcción, agricultura y transporte.

La situación lo exige. Según cifras del Ministerio de Economía, aproximadamente 5 millones de personas han emigrado desde Ucrania y 1 millón de hombres sirven en las fuerzas armadas. Para un país con solo 9 millones de trabajadores activos, el impacto sobre la fuerza laboral ha sido colosal.

Mujeres bajando a las minas

Iryna Ostanko, ex contadora de 37 años, encontró una nueva vocación como operadora de elevador en una mina de carbón en la región de Dnipropetrovsk. Inspirada por su esposo, minero con 15 años de experiencia, Iryna ahora colabora en mantener operativa una instalación que antes solo conocía desde los relatos familiares. “Antes, aquí, bajo tierra, no había mujeres”, explicó. Esa realidad cambió con la guerra.

El ingeniero jefe de la mina, Viktor Kuznetsov, lo ilustró con claridad: sin mano de obra femenina, muchas operaciones habrían colapsado. Desde el inicio de la invasión, más de 100 mujeres han sido contratadas en su mina.

La construcción con tacones embarrados

Un escenario similar se repite en el sector de la construcción, donde Yulia Skitchko, directora de una empresa de alquiler de maquinaria en Kyiv, está liderando una pequeña revolución. Con orgullo señaló cómo 45 mujeres ya fueron capacitadas para operar excavadoras, gracias a financiamiento estadounidense. Con tacones llenos de barro, Skitchko observó con satisfacción cómo sus primeras egresadas ya trabajan en obras reales. “Nos decían que estábamos locas, que una mujer jamás manejaría una excavadora. Pero lo estamos haciendo posible”, explicó.

¿La clave? La modernización del equipo, que ya no requiere una fuerza física descomunal, y la ruptura paulatina de estereotipos de género.
“Esta guerra nos ha cambiado mentalmente: las mujeres quieren reconstruir Ucrania”, aseguró Skitchko. “Hay que darles la oportunidad”.

Impacto en la cultura laboral y cambio de mentalidades

El reto ha sido doble: convencer a los empleadores y a las propias mujeres. Históricamente, la participación femenina en Ucrania se centraba en sectores como educación, salud, asistencia social y servicios gubernamentales. No es casual: la cultura patriarcal aún persiste en muchas regiones del país.

Pero como dijo la ministra Svyrydenko, ahora “los empresarios están dispuestos a contratar mujeres, y las mujeres están listas para diversificar sus habilidades”. Como resultado, cada vez toma más fuerza el nuevo perfil de una mujer ucraniana no limitada al hogar, sino capaz de operar maquinaria pesada o asumir cargos gerenciales.

Feminismo de guerra: ¿avance o necesidad?

Lo que ocurrió en Ucrania es una manifestación del llamado “feminismo de guerra”, un término que ha surgido en retrospectiva a conflictos como la Segunda Guerra Mundial, donde las mujeres británicas y estadounidenses ingresaron masivamente a fábricas para apoyar el esfuerzo bélico. Hoy, Ucrania repite la historia a su manera.

Pero hay una diferencia notable: muchas ucranianas lo hacen no por obligación, sino por convicción. Quieren ser parte de la reconstrucción de su país. Como dijo Iryna Ostanko: “La guerra siempre trae cambios”.

Percepciones internacionales: el rol de Occidente

Este fenómeno también recibe apoyo del extranjero. Estados Unidos ha financiado programas de capacitación para mujeres en Ucrania como parte de sus esfuerzos para fortalecer la resiliencia económica del país. También se busca dar ejemplo de una reconstrucción moderna e inclusiva.

Además, líderes internacionales como la ministra de Relaciones Exteriores alemana, Annalena Baerbock, han destacado que la participación de las mujeres será fundamental para reconstruir la Ucrania de posguerra.

La guerra como laboratorio social

Ucrania está demostrando que incluso en medio del horror y la pérdida, hay espacio para avances inesperados. Lo que comenzó como una necesidad urgente hoy se perfila como una revolución estructural. Si bien el conflicto aún no tiene un desenlace claro, el papel femenino en el país ya cambió para siempre.

¿Volverá Ucrania a los viejos roles cuando la guerra termine? Muchos expertos opinan que no. La participación de las mujeres en sectores clave de la economía ha demostrado ser eficaz, y ellas mismas están dispuestas a continuar. Según Svyrydenko, “el cambio en la mentalidad ya está en marcha”.

El futuro de Ucrania será, sin dudas, más femenino. Y eso, en medio de tanto sufrimiento, es una chispa de esperanza.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press