La nueva era trumpista en Florida y Washington: ¿regreso del trumpismo o consolidación del poder?
Jimmy Patronis, Randy Fine y Matt Whitaker lideran una ola republicana alineada con Trump, en una movida que redefine la política interna y externa de Estados Unidos.
Mientras Estados Unidos se adentra en la segunda etapa del mandato de Donald Trump, su influencia dentro del Partido Republicano continúa consolidándose. Las recientes elecciones especiales y designaciones clave revelan cómo el expresidente no sólo sigue marcando la agenda, sino que está modelando un nuevo paisaje político tanto en Florida como a nivel federal. La confirmación de Matt Whitaker como embajador ante la OTAN, y las victorias de Jimmy Patronis y Randy Fine en Florida, son muestras claras de esta tendencia. En este artículo analizamos el trasfondo, sus implicancias y el posible rumbo que tomará la política estadounidense en este contexto.
Matt Whitaker y la OTAN: un hombre de ley en política exterior
El Senado confirmó recientemente a Matt Whitaker como embajador de Estados Unidos ante la OTAN por una votación de 52 a 45. Whitaker, ex jefe de gabinete del Fiscal General Jeff Sessions durante el primer mandato de Trump, carece de una trayectoria notable en política exterior o seguridad nacional. Sin embargo, su cercanía con el trumpismo y su perfil de "guerrero patriótico" —como lo definió el propio Trump— lo sitúan como una pieza clave dentro de la estrategia de reafirmación del poder estadounidense en esta era post-globalista.
La OTAN, una alianza militar fundada tras la Segunda Guerra Mundial para contener al bloque soviético, ha sido blanco frecuente de las críticas de Trump. Durante su primer mandato, cuestionó la carga financiera desigual dentro del organismo, denunciando públicamente a países europeos por su "poca participación" económica. De este modo, el nombramiento de Whitaker, un leal exfuncionario sin experiencia diplomática formal, parece apuntar más a una intención política que a una diplomática: reforzar el discurso de que Estados Unidos no debe subsidiar la defensa europea.
“El compromiso de esta administración con la OTAN es sólido como una roca”, declaró Whitaker durante su audiencia de confirmación.
Esta afirmación, no obstante, genera dudas en círculos diplomáticos considerando la postura ambivalente del expresidente respecto a las alianzas tradicionales. ¿Será Whitaker un diplomático efectivo o un emisario ideológico?
El caso Jimmy Patronis: otra figura estatal que asciende con el aval de Trump
El resultado de la elección especial por el 1er Distrito del Congreso de Florida confirmó a Jimmy Patronis como nuevo representante, en una contienda más reñida de lo esperado. Patronis, actual jefe financiero de Florida desde 2017, fue respaldado por Trump y venció a la demócrata Gay Valimont en una zona donde el expresidente obtuvo una ventaja de 37 puntos en noviembre.
Lo interesante del caso Patronis no es sólo su victoria, sino cómo esta se dio en un contexto de fuerte presión demócrata. Valimont recaudó más de 6 millones de dólares con donaciones provenientes de los 50 estados, centrándose en problemáticas locales como la crisis del seguro de propiedad en Florida y la propuesta de Trump de reformar (o más bien desmantelar) agencias federales.
A pesar de no residir en el distrito, el apoyo de Trump funcionó como escudo político en la interna republicana, favoreciendo una candidatura sin grandes contiendas. Esto refuerza la tesis de que en áreas conservadoras, la aprobación de Trump equivale a una bendición electoral.
Randy Fine y la consolidación del ala más dura del trumpismo en Florida
En la elección especial por el 6.º Distrito del Congreso en Florida, Randy Fine, autodenominado “conservador combativo”, también salió victorioso, aunque con tensiones internas dentro del partido. Fine, conocido por impulsar normativas polémicas como la ley que restringe el tratamiento de temas LGBTQ+ en las escuelas públicas—apodada por sus detractores como “Don’t Say Gay”—, enfrentó una fuerte competencia del demócrata Josh Weil, quien lo superó ampliamente en financiación de campaña con una ventaja de casi 10 a 1.
La campaña evidenció fisuras dentro del Partido Republicano, especialmente tras el distanciamiento de Fine con el gobernador Ron DeSantis. Antes aliados, Fine y DeSantis rompieron relaciones cuando este último se perfila como rival de Trump en futuras primarias. El gobernador incluso señaló que Fine tendría un rendimiento electoral menor al esperado, reflejando su postura sobre el candidato.
Los electores, sin embargo, respaldaron al “Hebrew Hammer”, reafirmando una vez más que la marca personal de Trump sigue por encima de las divisiones internas.
¿Qué revela esta ola trumpista sobre el futuro del Partido Republicano?
Estos tres casos nos brindan una radiografía precisa de hacia dónde se dirige el Partido Republicano en esta etapa post-2020: lealtad incuestionable a Trump, respaldo a candidatos combativos que abrazan posturas conservadoras agresivas, y una redefinición de prioridades tanto en política doméstica como internacional.
Independientemente de los temas puntuales —la defensa transatlántica en el caso de Whitaker, la gestión de seguros en el caso de Patronis o la legislación cultural en el caso de Fine— el denominador común es la capacidad de Trump de moldear el partido desde fuera de la Casa Blanca. Su método de intervención, como se vio en ambos tele-foros para alentar el voto en elecciones especiales, es fuerte evidencia de su control total de la narrativa republicana.
Datos que refuerzan esta narrativa
- En las elecciones intermedias de 2022, más del 87% de los candidatos respaldados por Trump en distritos que él había ganado resultaron electos.
- Florida tiene actualmente uno de los bloques legislativos estatales más alineados con Trump en todo el país, especialmente tras la ruptura entre el expresidente y DeSantis.
- Según una encuesta de Pew Research en enero de 2024, el 67% de los votantes republicanos creen que su partido debería seguir el liderazgo de Trump en el futuro.
- Whitaker reemplaza en la estructura diplomática a Julianne Smith, una diplomática de carrera que trabajó estrechamente con el presidente Biden y cuenta con prestigio en la OTAN. El cambio representa un giro radical en la visión diplomática estadounidense.
Un país observado desde afuera (e inquietud entre aliados)
La designación de Whitaker sobre un organismo central en la seguridad común occidental ha levantado cejas en capitales europeas como Berlín, París y Bruselas. Mientras que durante el gobierno de Biden se vivió una etapa de reconstrucción del multilateralismo, el retorno de Trump marca una nueva desconfianza sobre el compromiso estadounidense en los tratados de defensa y alianza.
“La OTAN se encuentra nuevamente obligada a leer los vientos del Potomac”, escribió el politólogo francés François Heisbourg en Le Monde Diplomatic.
Si Whitaker sigue una agenda de confrontación más que de cooperación, podría incrementar la distancia entre Estados Unidos y sus aliados más antiguos. La misma OTAN enfrenta retos como la guerra en Ucrania, el rearme de Alemania o incluso la posibilidad de una intervención militar en Medio Oriente. La experiencia diplomática y el juego político serán claves, y el historial de Matt Whitaker no parece ofrecer muchas respuestas.
Conclusión: ¿un nuevo trumpismo con rostro estatal?
Lo que antes era una anomalía populista desde la Casa Blanca, ahora se perfila como un fenómeno estructurado, con actores regionales, plataforma ideológica sólida e instituciones que responden a una misma lógica. Patronis, Fine y Whitaker no son personajes aislados: representan una versión 2.0 del trumpismo, más institucionalizado y menos improvisado. Y si los demócratas quieren contrarrestar esta ola, no bastará con recaudación millonaria: necesitarán articular una contra-narrativa capaz de sobrevivir incluso en los terrenos más favorables al conservadurismo.
Mientras tanto, Trump mira desde el escenario central con tranquilidad: su ejército está en marcha, y el Partido Republicano, más que nunca, es suyo.