Gaza en ruinas: el drama interminable del desplazamiento forzado palestino

Millones de palestinos viven en un bucle de huida, destrucción y desesperanza mientras crece la crisis humanitaria tras el fin del alto al fuego

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Un nuevo capítulo en un conflicto que no cesa

Desde que se rompiera el frágil alto al fuego en Gaza el pasado 18 de marzo, la población palestina ha sido arrasada una vez más por la violencia, el desarraigo y el hambre. En apenas una semana, más de 140,000 personas han sido desplazadas, según datos recientes de Naciones Unidas, como parte de una de las crisis humanitarias más graves del siglo XXI.

Los nuevos órdenes de evacuación emitidos por Israel abarcan extensas zonas de la Franja de Gaza. Incluyen partes significativas de la Ciudad de Gaza, el norte, zonas de Khan Younis al sur y casi toda la ciudad sureña de Rafah. Cada nueva orden significa que familias deben dejar atrás sus escasos bienes, con la esperanza de encontrar refugio en otro lugar... si es que existe alguno disponible.

Un éxodo interminable: "ya no queda vida en la vida"

No hay más sabor para la vida”, dice Ihab Suliman, exprofesor universitario. Su testimonio arrastra el peso de ocho desplazamientos diferentes en año y medio de guerra. Aunque su familia consiguió encontrar brevemente una vivienda en alquiler en Deir al-Balah, viven sin electricidad, escasos de agua y prácticamente sin ayuda.

Con cada desplazamiento, nos torturan mil veces”, añade Suliman. Su caso se repite en cientos de miles de historias: palestinos que perdieron hogar, trabajo y sentido de estabilidad, reemplazándolos por tiendas improvisadas, colas inhumanas para conseguir pan, y esperanzas cada vez más difusas.

La escasez castiga: sin pan, sin agua, sin refugio

La crisis humanitaria ha alcanzado un punto crítico. Israel ha prohibido la entrada de alimentos, combustible y suministros durante el último mes. Como resultado, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) anunció que suspendió todas sus panaderías operativas en Gaza por la falta de harina.

La Organización Noruega para Refugiados (NRC) estima que más de un millón de personas necesitan urgentemente tiendas de campaña, mientras que miles más requieren plásticos, sogas y materiales básicos para reforzar los endebles refugios creados con restos de edificios o simples sábanas tendidas.

Están tratando de poner cualquier cosa entre ellos y el cielo por la noche”, afirmó Gavin Kelleher, coordinador de acceso humanitario del NRC durante una rueda de prensa. La imagen que pinta es apocalíptica: familias enteras alojadas en ruinas, estructuras al borde del colapso, o simplemente al aire libre.

Fatiga mental colectiva: el nuevo rostro de la guerra

Después de un año y medio de guerra que ha desgastado a todos, niños y adultos simplemente están agotados física y mentalmente”, señaló Rosalia Bollen, especialista en comunicación de UNICEF.

Sara Hegy y su madre decidieron ignorar la orden de evacuación tras quedar devastadas psicológicamente ante la idea de un nuevo éxodo. “Tuve una crisis nerviosa el día que se reanudó la guerra. No salí de la casa”, dijo Hegy, que había empezado recientemente un pequeño trabajo de tutorías en línea.

No es la única. Noor Abu Mariam afirma que su familia se desplazó once veces durante el conflicto. Recuerda los días en los campos del sur como una pesadilla y resiste a quedarse en Gaza City. “Me niego a salir de la casa sin importar las circunstancias”, sostiene Noor.

Los desplazados dentro del desplazamiento

Durante el reciente alto al fuego que se extendió entre mediados de enero y marzo, cientos de miles de personas retornaron a sus vecindarios destruidos, muchas veces instalando tiendas sobre ruinas o cerca de los escombros de sus antiguos hogares.

Pero esa frágil esperanza ha sido barrida por las bombas. La mayoría han tenido que desplazarse nuevamente. De los 2.3 millones de habitantes de Gaza, casi toda la población ha sido desplazada por lo menos una vez desde octubre de 2023, cuando comenzó el actual conflicto tras el ataque de Hamás en el sur de Israel.

Sin salida en el horizonte

Los refugios temporales como escuelas transformadas en albergues están desbordados. Muchas organizaciones humanitarias informan que deben rechazar familias debido a la saturación. Incluso zonas semidesérticas como Al-Muwasi, que anteriormente sirvió como área segura, ahora están desbordadas por los retornados.

Tenemos que caminar kilómetros para encontrar agua”, asegura Suliman. Otras familias como la de Khaled Abu Tair se trasladan en carretillas tiradas por burros. Llevan nada más que lo que pueden cargar, como pan y mantas. “No tenemos lugar donde ir, no hay carpas, viviendas ni refugios”, afirma, agotado.

La guerra invisible: el colapso emocional

Sería mucho más fácil nuestro trabajo si tuviéramos acceso a suministros y no viviéramos con temor a morir en cualquier momento”, lamentó Rosalia Bollen de UNICEF. El estrés prolongado, la ansiedad persistente y el trauma posbélico son ya parte del día a día de miles de niños y adultos.

El deterioro psicológico comienza a notarse ampliamente. Niños con signos de angustia crónica, padres que no pueden brindar contención emocional, y trabajadores humanitarios que también necesitan apoyo emocional.

La comunidad internacional permanece en la duda

Hasta el momento, las llamadas a un nuevo alto al fuego o a una solución negociada no han resultado en tiempos concretos ni acciones firmes que alivien la devastación humanitaria. Naciones Unidas y organizaciones como Médicos Sin Fronteras, Save the Children y Cruz Roja han emitido reiteradas advertencias sobre la urgencia de levantar el bloqueo de ayuda humanitaria.

¿Hasta cuándo podrán resistir?

Mientras tanto, las familias palestinas siguen huyendo —muchas ya sin fuerzas ni dirección clara— bajo un cielo que no promete tregua. La vida y la muerte, como dijo Suliman, “se han vuelto una sola para nosotros”.

La historia de Gaza en 2025 es la historia de una población atrapada en un ciclo implacable: desplazados, sin hogar, sin esperanza y con el futuro suspendido. No hay ninguna estrategia militar que justifique la sistemática destrucción de una sociedad. Y no hay estadísticas frías que logren expresar el verdadero precio humano de este conflicto.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press