El legado de JFK bajo la lupa: conspiraciones, verdades y el eterno misterio de Dallas

Más de 60 años después del asesinato de John F. Kennedy, una nueva audiencia en el Congreso reabre heridas, archivos clasificados y la eterna lucha entre la historia oficial y las teorías de conspiración

El asesinato que cambió la historia de Estados Unidos

El 22 de noviembre de 1963, John F. Kennedy fue asesinado en Dallas y, desde entonces, el mundo parece dividido entre quienes aceptan la versión oficial del asesinato y quienes creen firmemente en una conspiración de dimensiones gubernamentales. Esta semana, más de seis décadas después, el director Oliver Stone —ganador del Oscar y responsable de la polémica película JFK (1991)— testificará ante el Congreso sobre millones de páginas recién desclasificadas relacionadas con el magnicidio.

La película que encendió el escepticismo popular

Lanzada en 1991, JFK presentó una narrativa audaz que sugirió un complot extendido dentro del propio gobierno estadounidense para eliminar al presidente. Si bien fue un éxito de taquilla al recaudar más de $200 millones y obtuvo ocho nominaciones al Oscar (ganando dos), la cinta generó controversia por difundir teorías que muchos historiadores consideran infundadas. Sin embargo, la influencia cultural de la película fue tan fuerte que llevó al Congreso a aprobar la JFK Records Act de 1992, exigiendo la desclasificación de documentos relacionados con el caso para 2017.

De vuelta al Congreso: Oliver Stone y la fuerza de la narrativa

Ahora, en 2024, Oliver Stone regresa al centro del debate, esta vez no con una película, sino como testigo. Fue invitado al primer comité especial de la Cámara de Representantes para la Desclasificación de Secretos Federales, un esfuerzo liderado por la representante republicana Anna Paulina Luna. Al testificar, Stone no estará solo: también participarán Jefferson Morley, editor del blog JFK Facts, y James DiEugenio, ambos destacados defensores de la hipótesis conspirativa.

¿Un caso frío? La historia detrás del misterio

Para muchos analistas académicos y periodistas históricos, el asesinato de JFK no es un caso sin resolver. Aseguran que la evidencia contra Lee Harvey Oswald, un exmarine de 24 años, es sólida. Oswald disparó desde el sexto piso del Texas School Book Depository, donde trabajaba, y fue arrestado solo 90 minutos después. Dos días más tarde, en un momento televisado en vivo, Jack Ruby, un propietario de un club nocturno con extraños vínculos al crimen organizado, lo mató a sangre fría.

La Comisión Warren, encargada por el sucesor de Kennedy, Lyndon B. Johnson, concluyó que Oswald actuó solo. Sin embargo, posteriores investigaciones sembraron más dudas. La Comisión Selecta de la Cámara sobre Asesinatos, en 1978, admitió que Kennedy "probablemente fue asesinado como resultado de una conspiración", aunque también concluyó que ni la URSS, ni Cuba, ni la CIA ni el FBI estuvieron involucrados directamente.

Documentos desclasificados y teorías actuales

Los documentos que Trump ordenó desclasificar en 2017 no ofrecieron “bombas” informativas que cambiaran la narrativa oficial, aunque sí incluyeron detalles previamente ocultos como números de seguro social y algunos nombres. El verdadero problema, aseguran expertos como Morley, no es tanto lo que está en los documentos, sino lo que aún se mantiene clasificado.

"¿Qué puede ser más importante que la verdad histórica detrás del asesinato de un presidente?", se pregunta Morley. La Fundación Mary Ferrell, que él dirige, aglutina miles de archivos, grabaciones y testimonios que, según sus miembros, apuntan a fallos, negligencias y quizás encubrimientos dentro del aparato estatal.

¿Por qué persiste la teoría de la conspiración?

Parte de la razón por la que la historia oficial aún es vista con escepticismo es que los hechos posteriores al asesinato parecen salidos de una novela:

  • El crimen ocurrió en plena guerra fría, un momento de gran paranoia política.
  • Oswald pasó un tiempo en la Unión Soviética.
  • Fue asesinado antes de poder rendir declaración formal.
  • La investigación de la Comisión Warren se llevó en secreto.

En palabras del historiador Gerald Posner, autor de Case Closed, “la falta de transparencia y el mal manejo del caso desde el inicio son aquello que ha alimentado las teorías conspirativas durante décadas”.

Cultura pop y desinformación: cuando Hollywood y la historia se cruzan

Películas, libros, documentales y podcasts han mantenido viva la narrativa alternativa. Desde The X-Files hasta 11.22.63 de Stephen King, la figura de Kennedy se ha convertido en el símbolo máximo del enigma moderno estadounidense. La obsesión colectiva alcanza incluso a la música: Bob Dylan, en 2020, publicó la canción “Murder Most Foul”, un poema de 17 minutos completamente dedicado al asesinato de JFK.

Los ciudadanos y su derecho a saber: ¿a quién pertenece la historia?

El comité del Congreso tiene como objetivo esclarecer por qué aún existen documentos sin publicar y quién define lo que el pueblo estadounidense puede saber sobre su historia. En eso reside el poder simbólico de estas audiencias: no necesariamente para descubrir nueva información, sino para establecer la transparencia como un principio fundamental de la democracia.

La representante Anna Paulina Luna ha declarado que busca “resolver uno de los cold cases más grandes en la historia de EE.UU.”. A pesar de las afirmaciones académicas de que no hay más misterio, las acciones del gobierno al mantener archivos bajo censura alimentan la desconfianza general.

¿Qué podemos esperar ahora?

Con figuras como Oliver Stone y Jefferson Morley a la cabeza del debate, los próximos meses traerán discusiones encendidas sobre la verdad, el poder político y el derecho del pueblo a conocer el pasado.

¿Podemos fiarnos del relato oficial? ¿Estamos listos para aceptar que, tal vez, la verdad nunca sea absoluta? En el caso de JFK, parece que el juicio definitivo está, aún hoy, por celebrarse.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press