Tragedia en Bangkok: el derrumbe que sacudió a una ciudad entera

Un sismo en Myanmar desencadenó el colapso de un rascacielos en construcción en Tailandia, desatando preguntas sobre la seguridad de las edificaciones en Bangkok

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Una catástrofe trajo la tragedia a Bangkok este fin de semana, cuando un terremoto de magnitud 7.7 con epicentro en Myanmar sacudió la región, provocando el derrumbe de un edificio en construcción en la capital tailandesa. Aunque el epicentro del seísmo se situó a más de 1.200 kilómetros de distancia, sus consecuencias se sintieron de forma devastadora en Tailandia, particularmente en la zona donde se construía una torre de 30 pisos destinada a albergar un organismo público.

Una tragedia con nombres y rostros

La historia de Naruemon Thonglek es solo una de muchas. Apenas el terremoto llegó, no podía imaginar que su compañero birmano de largo tiempo, su hijo y cuatro amigos más habían quedado atrapados bajo los escombros del edificio donde trabajaban desde hacía semanas.

“Mis piernas dejaron de responder. No tenía fuerza en las manos. Lo llamé, le mandé mensajes de voz. Nada. Supe que estaba adentro”, relató Naruemon entre lágrimas.

El edificio, que según los videos tembló ligeramente antes de derrumbarse, fue consumido por una nube de polvo mientras transeúntes gritaban y corrían desde el lugar. Ese es el último recuerdo visual que muchos conservan de lo que debió ser un símbolo de desarrollo urbano.

Un número creciente de muertos y desaparecidos

Las cifras son demoledoras: al menos 18 muertos confirmados en Bangkok, y 78 personas desaparecidas hasta el momento. Esto se suma a los más de 1,700 fallecidos en Myanmar debido al terremoto.

A medida que pasan las cruciales primeras 72 horas después del colapso, los rescatistas tailandeses se enfrentan a la carrera más importante de sus vidas: encontrar sobrevivientes bajo la montaña de concreto colapsado.

“Cada segundo cuenta”, dijo Tavida Kamolvej, vicegobernadora de Bangkok, desde el lugar del siniestro.

Fallas estructurales y cuestionamientos de fondo

Lo que ha encendido la indignación pública no ha sido solo la catástrofe natural, sino la reacción ante el hecho de que un edificio de nueva construcción colapsara tan fácilmente. El gobernador de Bangkok, Chadchart Sittipunt, ha ordenado una inspección urgente de todos los edificios altos en la ciudad. Pero para muchos, estas medidas llegan demasiado tarde.

Se sospecha que la torre colapsada, que sería la Sede de Auditoría del Estado, no cumplía con los estándares de seguridad necesarios. Esto abre preguntas incómodas sobre corrupción, falta de supervisión y negligencia constructiva.

La política de la construcción en Tailandia

Bangkok es una ciudad en constante expansión vertical, con más de 1,600 rascacielos y torres altas documentadas solo en su área metropolitana. La vertiginosa carrera por modernizar la ciudad ha llevado a un auge en el sector de la construcción, pero también ha expuesto profundas grietas en los controles de calidad.

  • En 2020, un informe del Ministerio de Transporte advirtió que el 40% de las estructuras públicas no cumplían con las normas antisísmicas.
  • Según datos del Consejo de Ingenieros de Tailandia, hay un déficit de más de 10,000 ingenieros certificados.
  • La última auditoría general del Departamento de Obras Públicas y Planificación Urbana tuvo lugar en 2017.

Este colapso refuerza la percepción de que muchas edificaciones podrían ser una bomba de tiempo si no se interviene con urgencia.

Tecnología y rescate: una carrera contra el reloj

Más allá del dolor humano, otra narrativa avanza paralelamente: la de los equipos de rescate. Equipados con cámaras térmicas, sensores de movimiento y drones, los socorristas han instalado un operativo de artefactos tecnológicos para detectar señales de vida.

Sin embargo, hasta este momento, solo una persona ha sido extraída con vida de entre los escombros, lo que pone en duda la efectividad de los protocolos de emergencia y rescate de la ciudad, en comparación con estándares internacionales.

El gobierno tailandés ha pedido ayuda a Japón y Corea del Sur, cuyas brigadas de rescate en estructuras colapsadas están entre las mejores del mundo. A pesar de ello, los avances siguen siendo lentos y dolorosos.

Las voces de los sobrevivientes

Chanpen Kaewnoi recuerda haber recibido noticias de un único sobreviviente que logró escapar del quinto piso.

“Él me dijo que cuando llegó a la planta baja, el edificio colapsó. No ha podido encontrar a mi madre ni a mi hermana”, comentó.

Como muchos otros familiares, pasó días caminando en círculos alrededor de la zona cero, sin dormir, gritando nombres y rogando por una señal de vida.

Una ciudad que despierta a su vulnerabilidad

Lo que este episodio ha dejado claro es que Bangkok no está preparada para sismos de gran magnitud. Aunque Tailandia no se encuentra en una de las fallas tectónicas más activas del mundo, el hecho de ser receptora de ondas sísmicas de países vecinos como Myanmar obliga a una revisión urgente de su planificación urbana.

El Instituto de Tecnología Asiática (AIT) recomendó tras el sismo de 2011 en Japón que Tailandia adoptara códigos antisísmicos más rígidos. Sin embargo, hasta hoy, la implementación ha sido parcial y heterogénea.

El papel de los trabajadores migrantes

Una gran parte de la fuerza laboral en la construcción proviene de países vecinos, especialmente de Myanmar, Camboya y Laos. Muchos de ellos trabajan bajo condiciones precarias, sin acceso real a seguros médicos ni representación sindical, lo que los vuelve invisibles ante tragedias como esta.

La historia del compañerismo de Naruemon con su pareja, Kyi Tan, es una ventana a la humanidad detrás de la cifra.

“Él tenía años de experiencia, pero esta era su primera edificación alta. Me dijo esa mañana que se quedaría hasta tarde para terminar. Nunca imaginé que no volvería”, recordó Naruemon.

Hoy, muchas familias como la suya no solo enfrentan la pérdida emocional sino también la imposibilidad de reclamar compensaciones debido a su estatus migratorio irregular.

¿Y ahora qué sigue para Bangkok?

Expertos como el ingeniero civil Phongsak Tancharoen han pedido una moratoria inmediata en los proyectos de construcción en altura hasta que se realicen auditorías externas e independientes. Según él, la próxima catástrofe es solo cuestión de tiempo si no hay reformas estructurales.

Mientras la ciudad observa jornadas de luto colectivo y muchos tailandeses encienden velas y realizan rituales religiosos, la indagatoria sigue su curso. Se espera un informe preliminar en menos de dos semanas, aunque las familias saben que ningún papel burocrático les devolverá a sus seres queridos.

Bangkok ha sido sacudida, no solo por un terremoto físico, sino también por un temblor social y emocional que exige respuestas políticas, estructurales y humanas. La esperanza, si alguna queda, es que esta tragedia marque un punto de inflexión en la forma en que se construyen y supervisan los sueños verticales de la ciudad.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press