Karen Read y el juicio que sacudió a Massachusetts: ¿una mujer inocente o un encubrimiento policial a gran escala?

El controversial caso de la muerte del oficial John O'Keefe enfrenta su segundo juicio, y con ello, surgen más dudas sobre la justicia, los vínculos policiales y el papel de los testigos clave

El caso que paralizó a Massachusetts

En enero de 2022, la tranquila comunidad de Canton, Massachusetts, se vio sacudida por la trágica muerte del oficial de policía de Boston, John O’Keefe. Su cuerpo fue hallado a la mañana siguiente tras una intensa tormenta de nieve, afuera de la casa de un colega. Lo que inicialmente pareció un accidente pronto se transformó en una espiral judicial con elementos de thriller: acusaciones de encubrimiento policial, teorías alternativas de asesinato y una mujer que afirma haber sido convertida en chivo expiatorio por una red de corrupción policial.

La acusada es Karen Read, una ex analista financiera de 45 años, quien también trabajaba como profesora adjunta en Bentley College. El 25 de junio de 2024, comienza la selección del jurado para su segundo juicio, tras un primer intento fallido donde el jurado fue incapaz de llegar a un veredicto.

La trama central: del amor al crimen

La fiscalía sostiene que Read golpeó intencionalmente a O’Keefe con su SUV cuando hacía un giro de tres puntos al dejarlo frente a la casa de otro policía la noche de una fiesta. Según los fiscales, tras el impacto, ella huyó del lugar dejando al oficial morir en la nieve. Horas más tarde, regresó a la escena, descubriendo supuestamente a su novio, ya sin vida, en un banco de nieve.

El trasfondo de la pareja era problemático. Según testigos, incluyendo el hermano de O’Keefe, discutían con frecuencia. Una pelea en Cape Cod, otra en Aruba, y desavenencias sobre la crianza de los hijos de O’Keefe sugieren un vínculo volátil que los fiscales usarán como indicador de un móvil.

La defensa: una acusación construida sobre prejuicios y conveniencia

La narrativa que presenta la defensa es radicalmente distinta. Sostienen que O’Keefe fue asesinado dentro de la casa en la que se celebraba la fiesta y que su cuerpo fue arrastrado al exterior para fingir un accidente. Read sería, según sus abogados, una víctima de un encubrimiento impulsado por lazos fraternales entre fuerzas del orden.

Un testigo clave es el ex patrullero estatal Michael Proctor, quien lideró la investigación inicial. Proctor fue despedido posteriormente por enviar mensajes de texto de contenido sexista y ofensivo sobre Read a compañeros y familiares. Durante el primer juicio, su credibilidad fue fuertemente cuestionada por la defensa, que sugirió que su “investigación” fue parcial desde el inicio.

“Proctor dejó fuera a otros posibles sospechosos simplemente porque Karen era una influencia externa fácil de señalar,” argumentó uno de los abogados defensores.

Una decisión judicial polémica

Tras el fallido primer juicio, varias voces del jurado se manifestaron diciendo que existía unanimidad para absolver a Read de los cargos más graves, incluido el de asesinato en segundo grado. A pesar de esto, la jueza Beverly Cannone declaró el juicio nulo, lo que desencadenó una nueva ola de protestas de los simpatizantes de Read.

La defensa intentó entonces hacer valer el principio de doble incriminación para desechar los cargos de asesinato en segundo grado y abandono de la escena, basándose en esa aparente unanimidad del jurado. Pero Cannone, la Corte Suprema estatal y un juez federal rechazaron esta argumentación.

El punto de quiebre: ¿se puede hablar de terceros implicados?

La defensa apunta directamente a otros individuos que estaban en la fiesta, entre ellos el exoficial Brian Albert, propietario de la casa, y su amigo Brian Higgins. No obstante, la jueza Cannone dictaminó que no se puede implicar al sobrino de Albert, Colin Albert, como posible autor en la apertura de la segunda ronda judicial.

Este punto ha generado malestar entre quienes creen que la defensa debe tener plena libertad de señalar sospechosos alternativos si existen hechos que lo justifiquen. La teoría de que el asesinato pudo haber ocurrido dentro de la casa, seguido de un encubrimiento por parte de otros policías presentes, es la piedra angular de la versión exculpatoria.

La multitud de testigos y el cambio en la fiscalía

Con casi 200 testigos posibles, el segundo juicio promete replicar varios testimonios del primero. Sin embargo, hay un cambio crucial en el caso: el fiscal principal será ahora Hank Brennan, quien tiene una reputación mucho más agresiva en tribunales y ha defendido incluso al infame Whitey Bulger. Esta figura podría inclinar la balanza en las argumentaciones frente al jurado.

Un juicio que trasciende lo legal

El juicio no solo tiene implicaciones legales, sino sociales y culturales. Para algunos, Read representa el arquetipo de una mujer condenada no por sus actos, sino por no pertenecer “al clan” policial. Para otros, es la prueba de que incluso aquellos con relaciones privilegiadas dentro del sistema pueden enfrentar justicia.

Decenas de personas han seguido el caso con interés nacional, organizando manifestaciones en apoyo a Karen Read y exigiendo mayor transparencia. En redes sociales, el hashtag #FreeKarenRead ha tomado fuerza, convirtiéndose en una suerte de movimiento ciudadano que exige revisar cómo se desarrollan las investigaciones cuando los vínculos institucionales podrían marcar el desarrollo del proceso.

¿Inocente o culpable?

Ya sea que una segunda vez se confirme su culpabilidad o, por el contrario, se revele un fallo masivo en la entrega de justicia, el caso de Karen Read sin duda será un referente en el debate sobre corrupción institucional. Las omisiones, las declaraciones contradictorias y el nuevo fiscal prometen un segundo juicio intenso, donde no solo se decidirá el destino de Read, sino también la credibilidad del aparato judicial que falló en su primer intento.

En palabras del reconocido criminalista estadounidense David Feige: “Los errores en las investigaciones policiales no son extraños; lo raro es tener tantos indicios de parcialidad en un solo caso y que aún así se siga adelante como si nada.”

Es el momento de observar con lupa, porque lo que está en juego no solo es la vida de una mujer, sino la confianza en las instituciones que deberían protegernos a todos, sin favoritismos ni prejuicios.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press