¿Están los aranceles congelando el futuro del hockey?
Cómo la política comercial de EE.UU. amenaza con encarecer aún más uno de los deportes más caros del continente
Una amenaza helada para el deporte más caro
El hockey sobre hielo, ese apasionante y veloz deporte que captura corazones cada invierno, se enfrenta actualmente a un nuevo rival fuera del hielo: las políticas comerciales de Estados Unidos, especialmente los posibles aranceles del 25% sobre productos importados desde Canadá y otros países fabricantes de equipamiento.
Para los fabricantes, distribuidores, familias y amantes del hockey en EE.UU., estos aranceles propuestos no solo elevan los precios de los productos esenciales, sino que también amenazan con congelar el crecimiento de la práctica deportiva entre los jóvenes. En un deporte conocido por sus altos costos, este nuevo impuesto podría ser el golpe final que empuje a muchas familias fuera de la pista.
Un negocio de mil millones de dólares… en la mira
Según la consultora Grand View Research, el mercado de equipamiento de hockey en América del Norte está valorado en aproximadamente $1,300 millones de dólares y sigue creciendo. Sin embargo, esta prosperidad peligra con la posible imposición de aranceles a productos clave como los palos, cascos, patines y uniformes, muchos de los cuales se fabrican fuera de EE.UU., especialmente en Canadá, China y México.
Roustan Hockey, por ejemplo, es una de las compañías directamente afectadas. Esta empresa canadiense, que produce más de 100,000 palos de hockey al año para el mercado estadounidense, ha visto cómo sus clientes estadounidenses posponen o cancelan pedidos debido a la incertidumbre arancelaria.
“Cuando sus pedidos se envían, ¿tendrán que pagar un 25% adicional? No sabemos, así que prefieren esperar o no ordenar”, explica Graeme Roustan, dueño de la empresa.
Una relación binacional: EE.UU. y Canadá sobre hielo
Pocas relaciones deportivas son tan simbióticas como la que existe entre Estados Unidos y Canadá en el mundo del hockey. Jugadores, equipos, marcas y aficiones comparten glaciares, talento y, por supuesto, intercambios comerciales.
Marcas históricas como Bauer, Christian y Northland —hoy en día propiedad de Roustan— nacieron en EE.UU. o Canadá, pero con el paso del tiempo, toda su producción se ha trasladado a Asia buscando reducir los costes. El resultado: dependencia de una cadena de suministro internacional vulnerable a aranceles, guerras comerciales y disrupciones logísticas.
El CEO de la Sports & Fitness Industry Association (SFIA), Todd Smith, lo resume claramente:
“Los componentes se fabrican internacionalmente porque no tenemos la capacidad ni la mano de obra en EE.UU. para producirlos.”
Hockey juvenil: pasión… y billetera en vilo
Para las familias estadounidenses, el coste de practicar hockey ya es una barrera significativa. Comprar el equipo básico puede sobrepasar rápidamente los $1,500 dólares por niño, cifra que ni siquiera incluye el coste de hielo, entrenamientos y viajes. Un palazo financiero.
Jeremiah Lamont, residente de Minneapolis y padre de dos jóvenes jugadores, cuenta cómo el precio del equipo crece a la par que los pies de sus hijos:
“Unos patines juveniles cuestan $200. Pero su pie crece media pulgada y ahora cuesta $450 el siguiente par”.
Sumado a eso, si entran aranceles adicionales del 25%, el costo de un solo palo de hockey —que ya ronda los $400— podría subir a $500. Y no estamos hablando de un producto que dure años: estos palos se rompen, a veces tras apenas unos juegos o incluso por frustración juvenil.
Kelley Baer, madre de Brian, un joven jugador de 13 años, lo dijo con humor y angustia:
“Le digo: ‘¡No, no, no, no! ¡Ese es un palo de $400, no lo lances contra el hielo!’”
El problema con los aranceles en los deportes
En palabras del propio Smith, de la SFIA: “los aranceles son perjudiciales para el deporte en general”. Si los precios aumentan considerablemente, se reduce la participación, especialmente en comunidades con menos recursos. Esto no solo afecta el potencial de crecimiento del hockey, sino también las oportunidades de desarrollo personal, social y educativo que ofrece este y otros deportes en niño/as y jóvenes.
Ya existen iniciativas para hacer el deporte más accesible, desde bancos de equipos donados hasta programas de becas. Pero cualquier subida de precios obligará a esas iniciativas a estirarse aún más, disminuyendo su efectividad y, posiblemente, excluyendo a potenciales talentos del hielo.
¿Por qué se plantean estos aranceles?
Las propuestas de nuevos aranceles forman parte del enfoque proteccionista que el expresidente Donald Trump implementó durante su administración y que busca resurgir. La idea básica detrás de los aranceles es fomentar el consumo de productos nacionales al hacer más caros los importados. Pero en industrias donde la fabricación local es prácticamente inexistente —como el equipamiento de hockey—, los aranceles no cumplen ese objetivo. Solo encarecen el producto final para el consumidor.
Y como bien señala Roustan:
“No podemos simplemente abrir una fábrica en EE.UU. en un mes. No hay la capacidad ni la gente para hacerlo.”
¿Un deporte cada vez más elitista?
El alto costo del hockey ya lo ha convertido en un deporte elitista en muchos lugares. Mientras otros deportes como el fútbol o el baloncesto requieren mínimos gastos iniciales, el hockey exige una inversión inicial considerable solo para empezar. Y con cada temporada, las zapatillas, sticks, cascos y guantes deben ser reemplazados debido al desgaste o el crecimiento de los niños.
Así que, con la amenaza de los aranceles, padres como Lamont o Baer podrían verse obligados a tomar decisiones difíciles sobre cuánto pueden llegar a sostener económicamente esta afición. Desde fuera, puede parecer un hobby, pero en las comunidades del norte de EE.UU. y Canadá, el hockey es parte fundamental del tejido social.
¿El frío comercial congelará el futuro?
Mientras los políticos debaten sobre comercio y aranceles, y las empresas ajustan sus hojas de cálculo, las familias y los jóvenes jugadores son quienes realmente sienten el impacto. El hockey no solo es un deporte; es disciplina, es comunidad, es salud física y mental. Arancelarlo podría ponerlo fuera del alcance de quienes más lo necesitan.
Ya sea que estos aranceles entren en vigor durante una semana, un mes o nunca, el clima de incertidumbre hace que la planificación empresarial y familiar sea aún más difícil. Hoy más que nunca, el hielo no está solo en la pista, también está en las relaciones comerciales, en la economía familiar y en el futuro de miles de niños que sueñan con jugar como sus ídolos.
El juego seguirá… ¿pero para todos?