El juicio de Gérard Depardieu: ¿El #MeToo finalmente sacude a Francia?
El icónico actor francés enfrenta acusaciones de agresión sexual, desatando un debate sobre el poder, la cultura y la impunidad en el cine galo.
Gérard Depardieu: De ícono cultural a acusado
Durante décadas, Gérard Depardieu fue sinónimo del cine francés. Con más de 230 películas en su haber, el actor parecía intocable, un gigante de la cultura gala. Hoy, sin embargo, su legado se tambalea ante las acusaciones de agresión sexual que lo han llevado a los tribunales de París.
Acusado de haber acosado y agredido a dos mujeres en el set de la película Les Volets Verts en 2021, Depardieu enfrenta cargos que podrían costarle hasta cinco años de prisión y una multa de 75.000 euros. Si bien él niega todas las acusaciones, alegando que solo ha sido "demasiado cariñoso", este juicio representa más que la caída de una estrella: es una prueba para Francia y su relación con #MeToo.
Un mito en derrumbe
Nacido en 1948 en Châteauroux, Depardieu emergió desde la clase obrera para convertirse en un actor de renombre. Desde sus primeros días en Les Valseuses (1974), hasta su icónica interpretación en Cyrano de Bergerac, su carrera estuvo marcada por una figura magnética y un comportamiento excéntrico que Francia celebraba.
Pero fuera de la pantalla, la historia era otra. Su historial incluye accidentes de motocicleta en estado de ebriedad, incidentes en aviones y una extraña conexión con Vladimir Putin, tras aceptar la ciudadanía rusa en medio de una disputa fiscal. Ahora, tras años de rumores y denuncias, sus excesos han dejado de ser parte de su leyenda para convertirse en crímenes a investigar.
El reto de #MeToo en Francia
Mientras Hollywood vio caer a figuras poderosas con el auge del movimiento #MeToo, en Francia la reacción fue mucho más tibia. En 2018, un grupo de 100 mujeres francesas, incluidas Catherine Deneuve, publicaron una carta en Le Monde defendiendo la liberté d’importuner —"la libertad de molestar"— como parte de la cultura gala. Para ellas, el movimiento feminista estaba "yendo demasiado lejos".
Incluso el presidente Emmanuel Macron pareció alinearse con esta mentalidad cuando, en 2023, tras la difusión de un documental en el que Depardieu hacía comentarios inapropiados sobre una niña norcoreana, afirmó que el actor "hace sentir orgullosa a Francia". Su declaración generó un aluvión de críticas y mostró cómo la protección de artistas poderosos sigue siendo una prioridad en el país.
El precedente de Polanski y Depp
Francia tiene un largo historial de indulgencia con sus celebridades acusadas de abuso. Roman Polanski, convicto por violación en EE.UU., continúa trabajando libremente en el país. En los premios César 2020, el director recibió el premio al Mejor Director, lo que provocó protestas, aunque también ovaciones.
Johnny Depp, tras verse envuelto en un mediático juicio con su exesposa Amber Heard, encontró cobijo en Francia. No solo protagonizó Jeanne du Barry, película que inauguró el Festival de Cannes en 2023, sino que su contrato con Dior se fortaleció con un millonario acuerdo.
¿Un punto de inflexión?
Aun cuando Depardieu no sea condenado, su juicio ya ha dejado huella. La actriz Anouk Grinberg, quien también trabajó en Les Volets Verts, condenó públicamente su comportamiento: "Lo que vi en el set no era seducción, era indignante".
El caso de Depardieu no es aislado. En 2024, el director Christophe Ruggia fue declarado culpable de abuso contra la actriz Adèle Haenel cuando era niña. También este año, la actriz y directora Judith Godrèche testificó contra dos reconocidos cineastas, exponiendo lo que llamó "el sistema del silencio" dentro de la industria.
El problema ya no es si Francia está lista para su propio #MeToo, sino si esta vez, finalmente, será escuchado.
Más allá de la condena
Depardieu, con su salud deteriorada, asiste al juicio con asistencia médica. Su defensa argumenta que se trata de una "vendetta política", un esfuerzo orquestado para hacer caer a un ícono.
Sin embargo, el verdadero juicio ocurre fuera de la corte, en la sociedad francesa. ¿Se seguirá protegiendo a sus ídolos culturales a cualquier costo? ¿O Francia finalmente romperá con su tradición de impunidad hacia sus artistas poderosos?
El veredicto no solo definirá el destino de Gérard Depardieu, sino la dirección de un país que aún lidia con las tensiones entre arte, poder y justicia.