La elección clave en Wisconsin: Trump, Musk y el futuro de la Corte Suprema estatal

La contienda entre Susan Crawford y Brad Schimel se ha convertido en la elección judicial más cara de la historia de EE.UU., con implicaciones nacionales.

La carrera por la Corte Suprema de Wisconsin ha alcanzado niveles históricos en términos de gasto y relevancia política. Con la contienda entre la jueza liberal Susan Crawford y el juez conservador Brad Schimel programada para el 1 de abril, la elección se ha transformado en un termómetro del clima político en Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

¿Por qué es tan importante esta elección?

El control de la Corte Suprema de Wisconsin está en juego, lo que podría tener grandes repercusiones en temas clave como el derecho al aborto, los derechos de los sindicatos del sector público y las reglas de votación. Además, la corte podría decidir sobre la validez de los mapas de los distritos electorales, lo que potencialmente influiría en la representación política en el Congreso.

Wisconsin es un estado crucial en el mapa político de EE.UU., con elecciones que suelen definirse por márgenes estrechos. En la pasada elección presidencial, Trump ganó el estado por menos de un punto porcentual. Una victoria en esta contienda podría servir como indicador tempranero tanto para los republicanos como para los demócratas sobre sus posibilidades en las elecciones de mitad de mandato en 2026.

Elon Musk y su papel en la campaña

Lo que hace que esta carrera sea aún más singular es la presencia de Elon Musk como el mayor financiador de Schimel. Musk ha destinado más de 13 millones de dólares a esta elección a través de grupos políticos, con un presupuesto proyectado de hasta 20 millones de dólares. Su inmersión en la política de Wisconsin ha permitido a los demócratas convertir la elección en un referéndum sobre la influencia de Musk en la política estadounidense.

Musk no solo ha financiado anuncios y campañas de movilización de votantes, sino que también organizó un evento de «get-out-the-vote» en su plataforma X. «Esta elección es crucial para determinar el destino del país», declaró Musk en ese evento, subrayando su objetivo de influir en la composición de la Corte Suprema estatal.

Financiamiento récord y estrategias de campaña

Del lado republicano, la campaña de Schimel ha puesto el énfasis en la influencia de Trump y en la necesidad de proteger su agenda en el estado tras su regreso al poder. Trump mismo ha respaldado a Schimel y ha participado indirectamente en la campaña a través de su hijo, Donald Trump Jr.

Por su parte, los demócratas han posicionado la elección como «El pueblo vs. Musk». Susan Crawford ha atacado abiertamente a su oponente llamándolo «Elon Schimel» en debates, y su campaña ha lanzado anuncios que muestran a Musk como un titiritero controlando a su rival. Además, el Partido Demócrata de Wisconsin ha organizado eventos y mítines con la misma retórica, movilizando a votantes progresistas.

Impacto en la política nacional

Más allá de Wisconsin, esta elección es vista como un ensayo general de la estrategia electoral para los demócratas y republicanos en los próximos años. También pone en la mira la creciente participación de magnates como Musk en la política, un fenómeno que preocupa a algunos sectores por el potencial riesgo de interferencia multimillonaria en las instituciones democráticas.

Si Crawford gana, los demócratas se sentirán envalentonados y podrían utilizar la narrativa anti-Musk en futuras elecciones. Si Schimel triunfa, Musk consolidaría su rol como un agente clave en la estrategia conservadora a nivel nacional.

Con casi 67 millones de dólares ya gastados en publicidad televisiva, este es ya el proceso electoral judicial más caro en la historia de Estados Unidos. Sin duda, el 1 de abril marcará un antes y un después en la política estatal y nacional.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press