El declive de 23andMe: de la revolución genética a la bancarrota
La empresa pionera en pruebas genéticas enfrenta una crisis financiera que la ha llevado a declararse en bancarrota bajo el Capítulo 11
La empresa 23andMe, que alguna vez fue un referente en el mercado de pruebas genéticas para consumidores, ha presentado una solicitud de bancarrota bajo el Capítulo 11. La compañía, fundada en 2006 con la promesa de acercar la información genética al público general, ha tenido dificultades en encontrar un modelo de negocio rentable desde que salió a bolsa en 2021.
Un viaje lleno de altibajos
23andMe nació con la intención de permitir a las personas conocer su ascendencia e incluso predisposiciones genéticas a ciertas enfermedades. En sus primeros años, la empresa captó a millones de clientes y atrajo a inversionistas de alto perfil, incluida la gigante farmacéutica GlaxoSmithKline, que en 2018 invirtió $300 millones en la compañía con la esperanza de aprovechar su base de datos genética para el desarrollo de fármacos.
Sin embargo, la empresa ha sufrido problemas regulatorios, desafíos económicos y una creciente preocupación por la privacidad de los datos. En 2013, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA) ordenó que 23andMe dejara de comercializar sus pruebas de salud genética debido a preocupaciones sobre la precisión e interpretación de los resultados. Aunque más tarde recibió la aprobación para varios de sus informes, este golpe afectó la confianza de los clientes y dañó su crecimiento a largo plazo.
El colapso financiero
El anuncio de bancarrota llega después de meses de señales preocupantes. En noviembre de 2023, la empresa anunció el despido del 40% de su plantilla, lo que representó la salida de más de 200 empleados. También decidió cerrar su división de desarrollo de terapias, demostrando la presión financiera a la que estaba sometida.
Los problemas no terminaron ahí. En enero de 2024, el comité especial de la junta directiva inició una exploración de alternativas estratégicas, lo que incluía la posible venta de la empresa. La renuncia de su CEO y cofundadora, Anne Wojcicki, es otro indicativo de la crisis interna.
Caída en los mercados y futuro incierto
Desde la primavera de 2023, las acciones de 23andMe han perdido casi todo su valor y actualmente cotizan por debajo de $1 dólar. Con su solicitud de protección por bancarrota, la empresa busca vender la mayoría de sus activos en un proceso de reestructuración aprobado por la corte.
Mark Jensen, presidente de la junta directiva, mencionó en un comunicado que la venta supervisada es la mejor opción para maximizar el valor del negocio y resolver sus problemas legales y financieros. Además, hizo hincapié en la importancia de mantener la privacidad y seguridad de los datos de los clientes en el proceso de venta.
Lecciones de la caída de un gigante
- Regulación estricta: La industria biomédica está altamente regulada, y empresas como 23andMe deben navegar cuidadosamente entre la innovación y el cumplimiento de normas legales.
- Modelo de negocio insostenible: El reto de monetizar datos genéticos sin cruzar las líneas de la privacidad ha sido un desafío constante.
- Desconfianza del consumidor: Los escándalos sobre la venta de información biomédica a terceros han hecho que los clientes sean más reticentes a compartir sus datos genéticos.
El caso de 23andMe es un recordatorio de los desafíos y riesgos de las empresas de tecnología genética. Mientras unos ven su caída como una advertencia sobre los riesgos financieros del sector, otros creen que este es el principio de una nueva era para la regulación y protección de datos genéticos.