El incierto futuro de la industria textil en Bhiwandi
Las tradicionales fábricas de telares en India enfrentan el avance de la automatización, los altos costos y la competencia china
En el corazón de Bhiwandi, un pequeño pero influyente centro industrial situado a 58 kilómetros de Mumbai, miles de tejedores luchan por mantener vivo un oficio que ha impulsado la economía local durante décadas. La industria de los telares de energía en esta región ha sido un pilar fundamental, proporcionando empleo a trabajadores sin formación desde el siglo pasado. Sin embargo, en los últimos años, este sector enfrenta desafíos cada vez mayores que ponen en peligro su supervivencia.
Una industria en declive
Según Abdul Rashid Tahir Momin, presidente de la Federación de Tejedores de Telares de Energía de Bhiwandi, alrededor del 30% de los telares han cerrado en los últimos años. La razón principal: el aumento del costo de los insumos, como el hilo y la electricidad, sumado a la creciente competencia de las importaciones chinas más baratas. Esto ha creado un entorno poco favorable para los pequeños empresarios de la región.
Ishtaq Ahmad Ansari, quien anteriormente poseía más de 100 telares, se vio obligado a cerrar su negocio hace cuatro años. Ahora trabaja como contratista en otra fábrica, un destino que muchos dueños de telares han compartido. “Esta industria solía ser la segunda fuente de empleo después de la agricultura en la región”, señala Ansari. “Es triste ver cómo ha caído en crisis”.
El impacto de la automatización
Además del aumento de los costos, el progreso tecnológico también ha provocado una transformación radical en la industria. Los telares automáticos modernos pueden producir tela de mejor calidad a un ritmo mucho más rápido y con menos intervención humana. Aunque estas máquinas ofrecen una mayor eficiencia, también han reducido la necesidad de trabajadores calificados en el sector, dejando a miles en el limbo laboral.
Abdul Sattar, un tejedor de 70 años con más de cinco décadas de experiencia en la industria, ha sido testigo de estos cambios. “Cuando llegué a Bhiwandi a los 15 años, los telares eran nuestra única fuente de ingreso estable. Hoy en día, muchas fábricas han cerrado y quienes siguen operando apenas logran sobrevivir”, explica.
Un futuro incierto
Actualmente, Bhiwandi alberga cerca de 300,000 telares en funcionamiento, pero la incertidumbre sobre su porvenir se mantiene. Tal vez la modernización sea la única salida para la industria, sin embargo, no todos los empresarios pueden permitirse el lujo de invertir en nuevas tecnologías. “Hay quienes han tomado préstamos para automatizar sus procesos, pero muchos no pueden asumir esa deuda”, añade Momin.
Mientras tanto, trabajadores como Abdul Sattar continúan su labor, conscientes de que las oportunidades en el sector son cada vez más escasas. “He logrado mantener a mi familia con este trabajo, pero no quiero que mi hijo siga mis pasos”, declara. Su testimonio refleja el sentir de miles de tejedores que ven cómo su industria se desmorona lentamente.
El destino de Bhiwandi y su tradicional industria textil dependerá, en gran medida, de las decisiones económicas y políticas que se tomen en los próximos años. La transición hacia una industria más moderna parece inevitable, pero el desafío radica en garantizar que la fuerza laboral local no quede atrás en este proceso.