Los archivos desclasificados sobre el asesinato de JFK: más datos, pocas respuestas
Nuevos documentos revelan detalles sobre la Guerra Fría y actividades de la CIA, pero no refuerzan teorías conspirativas.
Lo que revelan los nuevos documentos
La reciente publicación de aproximadamente 2,200 archivos relacionados con el asesinato de John F. Kennedy en 1963 ha vuelto a avivar el interés en uno de los eventos más impactantes en la historia de Estados Unidos. La revelación de estos documentos por parte de los Archivos Nacionales de EE.UU. ha sido una oportunidad para obtener más información sobre operaciones encubiertas de la CIA durante la Guerra Fría. Sin embargo, los nuevos documentos no ofrecen pruebas contundentes para respaldar las teorías de conspiración que han circulado por décadas.
El contexto del asesinato de JFK
John F. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, cuando su caravana avanzaba por el centro de la ciudad. El presunto autor, Lee Harvey Oswald, fue arrestado poco después, pero nunca pudo ser juzgado porque fue asesinado dos días después por el dueño de un club nocturno, Jack Ruby, en un evento transmitido en vivo por televisión.
El Informe Warren, publicado en 1964, concluyó que Oswald actuó solo, pero la falta de respuestas sobre potenciales conspiradores ha mantenido viva la especulación en torno al caso.
El papel de Oswald y su conexión con México
Uno de los aspectos más intrigantes en los archivos recientemente divulgados es la vigilancia que la CIA realizó sobre Oswald antes del asesinato. En septiembre de 1963, Oswald viajó a la Ciudad de México y estableció contacto con las embajadas de la Unión Soviética y Cuba. Según documentos previos, Oswald fue objeto de intensa observación por parte de la CIA durante su estancia en México.
Philip Shenon, autor de un libro sobre el asesinato, destacó que “hay razones para creer que Oswald habló abiertamente sobre asesinar a Kennedy en la Ciudad de México y que fue escuchado por testigos”. Sin embargo, los documentos aún no responden por qué las agencias de inteligencia no actuaron a tiempo si estaban al tanto de estos comentarios.
Las operaciones encubiertas de la CIA y la Guerra Fría
Además de revelar fragmentos de vigilancia sobre Oswald, los documentos contienen información sobre operaciones estadounidenses en Cuba. Uno de los archivos recoge un mensaje secreto de diciembre de 1963 en el que agentes en Cuba informaban que habían recibido “pistolas Magnum, pero sin balas”, lo que ilustra los esfuerzos de EE.UU. por desestabilizar el gobierno cubano de Fidel Castro.
El historiador Timothy Naftali comentó que la información recientemente desclasificada otorga “una visión sin precedentes de la actividad de inteligencia estadounidense durante la Guerra Fría, incluso más que la de cualquier otra administración presidencial”.
Una victorial de la burocracia estadounidense
Si bien los documentos han arrojado luz sobre las actividades de la inteligencia estadounidense, también han demostrado lo difícil que ha sido desclasificar información sobre este caso. Antes de esta publicación, se estimaba que entre 3,000 y 3,500 archivos aún permanecían sin divulgar, al menos en parte. Muchos de estos documentos habían sido previamente liberados, pero con grandes niveles de censura.
El vicepresidente de la Fundación Mary Ferrell, Jefferson Morley, señaló que esta es una victoria parcial: “La sobreclasificación de información trivial ha sido eliminada en varios expedientes”.
¿Y las conspiraciones?
Con cada nueva divulgación de archivos, resurgen las teorías de conspiración que afirman que hubo más de un tirador o que la CIA, la mafia o incluso la URSS estuvieron involucradas. Sin embargo, la revisión inicial de los documentos no ha proporcionado evidencia que refute la conclusión principal del Informe Warren: que Oswald actuó solo.
Según Shenon, “todavía no hay datos que indiquen a un segundo tirador, ni que reescriban la historia central del asesinato de Kennedy”.
El misterio persiste
A pesar de los esfuerzos por desclasificar documentos, el asesinato de JFK sigue rodeado de preguntas sin respuesta. Queda por ver si la publicación de los archivos restantes podrá despejar todas las dudas, o si el caso permanecerá como uno de los mayores enigmas del siglo XX.