Recortes en el Centro de Prevención de Programas y Asociaciones: ¿Un retroceso en la lucha contra el terrorismo?

El programa del DHS sufre despidos que podrían afectar la seguridad nacional

El Centro de Prevención de Programas y Asociaciones (CP3) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha sufrido un recorte del 20% en su personal, lo que ha encendido alarmas sobre el futuro de la lucha contra el terrorismo y la violencia dirigida en Estados Unidos.

Un programa con raíces en la lucha antiterrorista

Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el gobierno estadounidense implementó diversas estrategias para identificar posibles amenazas terroristas antes de que se materializaran. Bajo esa premisa, nació el CP3, que buscaba capacitar a funcionarios, padres, maestros y líderes comunitarios para detectar señales de peligro antes de que estos se convirtieran en tragedias.

Los despidos y su impacto

A principios de marzo, ocho empleados del CP3 fueron despedidos como parte de la estrategia de la administración Trump para reducir gastos gubernamentales. Estos trabajadores, en su mayoría con experiencia en trabajo social y salud mental, fueron inicialmente reincorporados después de que un tribunal ordenara su recontratación, pero inmediatamente colocados en licencia administrativa.

La reducción de personal dejó al centro operando con aproximadamente 40 empleados, un duro golpe considerando que la demanda de sus servicios ha crecido exponencialmente. William Braniff, el director del CP3, renunció en protesta, argumentando que “el CP3 es el heredero de la misión primaria del DHS: prevenir el terrorismo”.

¿Un modelo de prevención en peligro?

El enfoque del CP3 no solo se dirigía a la lucha contra el terrorismo, sino que también se usaba para prevenir tiroteos en escuelas y otras formas de violencia motivada por diferentes ideologías. Según Tom Warrick, exfuncionario del DHS, “lo que realmente se necesita es expandir el programa, no recortarlo”.

El centro ha financiado planes de prevención en varios estados, con subvenciones que el año pasado ascendieron a $18 millones. Algunas de las iniciativas beneficiadas fueron:

  • Condado de Palm Beach, Florida: Recibió $700,000 para mejorar la conciencia comunitaria sobre signos de violencia.
  • Centro de Fusión del Suroeste de Texas: Recibió $344,982 para ampliar su evaluación de amenazas conductuales.

Un debate sobre libertades y seguridad

A pesar de sus objetivos, el CP3 no ha estado exento de críticas. Organizaciones como el Centro Brennan han expresado su preocupación por posibles vulneraciones a los derechos civiles, argumentando que, a pesar de su enfoque en salud pública, la iniciativa depende en exceso de la policía.

Históricamente, programas similares bajo administraciones previas han sido acusados de perfilar injustamente a comunidades musulmanas y minorías. La necesidad de balancear seguridad y libertades individuales sigue siendo un reto sin resolver.

El futuro de la prevención del terrorismo

Aunque la administración ha defendido la medida alegando una reducción de “gastos innecesarios”, expertos en seguridad afirman que los recortes podrían debilitar los esfuerzos de prevención del terrorismo a nivel comunitario.

El destino del CP3 queda en la incertidumbre. Tras años de cambios en su enfoque, desde la era de Obama hasta la administración Biden, el programa vuelve a estar en el ojo del huracán. ¿Se convertirá en otra víctima de una lucha presupuestaria o logrará consolidarse como una herramienta crucial en la protección del país?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press