Trump, la Ley de Enemigos Extranjeros y la Deportación Masiva: Un Fin de Semana de Crisis
Una serie de eventos legales, vuelos de deportación y burlas internacionales marcan la invocación de una controvertida ley del siglo XVIII.
Un decreto sorpresivo y la reacción inmediata
El pasado fin de semana, Estados Unidos fue testigo de un enfrentamiento legal sin precedentes tras la decisión del presidente Donald Trump de invocar la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 para deportar a cientos de inmigrantes, en su mayoría venezolanos. Esta medida desató una avalancha de acciones legales, vuelos de deportación y respuestas tanto nacionales como internacionales.
Los eventos comenzaron la madrugada del sábado 15 de marzo con la presentación de una demanda por parte de la ACLU y Democracy Forward en nombre de cinco venezolanos que temían ser falsamente identificados como miembros de la banda del Tren de Aragua y deportados bajo esta ley.
El fallo del juez y la evasión del gobierno
El juez James E. Boasberg rápidamente emitió una orden de restricción temporal que impedía la deportación de los cinco demandantes y programó una audiencia para la tarde. Sin embargo, el gobierno de Trump apeló inmediatamente la decisión.
Aproximadamente a las 4 de la tarde, la Casa Blanca publicó la orden formal invocando la Ley de Enemigos Extranjeros. Durante la audiencia de las 5 p.m., el juez Boasberg preguntó al abogado del gobierno si se planeaban deportaciones en las siguientes 24 o 48 horas, a lo que el abogado respondió que no tenía detalles concretos. Mientras tanto, las alertas de activistas indicaban que aviones con deportados ya estaban despegando desde Harlingen, Texas.
Los vuelos de deportación y la orden de regreso
Cuando Boasberg reanudó la audiencia cerca de las 6:45 p.m., enfatizó que las deportaciones debían detenerse inmediatamente y ordenó que cualquier avión con deportados regresara a Estados Unidos. Sin embargo, los vuelos ya habían aterrizado en Honduras y El Salvador.
La mañana del domingo, el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, se burló de la decisión del juez con un tuit que decía “Oopsie … demasiado tarde” acompañado de un emoji de risa y llanto. Más tarde, publicó videos de los deportados siendo procesados en una prisión de máxima seguridad en su país.
El choque diplomático y la posible crisis constitucional
El lunes 17 de marzo se llevó a cabo una audiencia clave sobre lo que Boasberg calificó como una posible “desobediencia” a su orden judicial. Los abogados del gobierno argumentaron que solo la orden por escrito tenía validez y que no podía aplicarse a vuelos ya fuera del territorio estadounidense. Boasberg calificó estos argumentos como “un estiramiento legal considerable” y el principal abogado de la ACLU advirtió que el país estaba al borde de una crisis constitucional.
El impacto y las repercusiones políticas
La invocación de la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798 por parte de Trump ha reavivado un debate sobre el poder presidencial en materia migratoria. Esta ley, que permite la detención y expulsión de ciudadanos de países enemigos durante un conflicto, no había sido utilizada en más de un siglo. La medida generó preocupación entre activistas de derechos humanos, abogados y diplomáticos, especialmente por el precedente que podría sentar de cara al futuro.
Observadores políticos han resaltado que esta acción de Trump es parte de un intento de reforzar su imagen de dureza en inmigración antes de las próximas elecciones. La respuesta de Bukele y el manejo de los deportados en El Salvador también han generado debate a nivel internacional.
¿Qué sigue?
Los demandantes seguirán luchando en tribunales para evitar futuras deportaciones bajo esta medida. Mientras tanto, la administración de Trump enfrenta un escrutinio legal significativo sobre la legalidad de esta invocación y su implementación.
Más allá del contexto legal, esta crisis subraya la tensión permanente en torno a la inmigración en Estados Unidos y la polarización política que la acompaña. La comunidad internacional seguirá observando atentamente si esta acción se convierte en un caso aislado o en un modelo a seguir para futuras administraciones.