La lucha por los refugiados afganos: “No One Left Behind” y su misión de esperanza
Miles de afganos que ayudaron a EE.UU. en la guerra enfrentan dificultades para encontrar un hogar seguro
Desde la retirada de las tropas estadounidenses en Afganistán en 2021, miles de afganos que colaboraron con EE.UU. han estado en peligro inminente. Organizaciones como No One Left Behind han trabajado sin descanso para garantizar que estos refugiados encuentren un hogar seguro en Estados Unidos. Pero las decisiones gubernamentales y la falta de apoyo han complicado el proceso.
El peligro latente para los colaboradores afganos
Cuando los talibanes asumieron el control de Afganistán en agosto de 2021, cientos de afganos que trabajaron con las fuerzas estadounidenses y otras agencias occidentales quedaron en peligro. Trabajar como intérprete, técnico o incluso colaborar con ONG extranjeras se convirtió en una sentencia de muerte.
Uno de los casos más impactantes es el de un hombre en silla de ruedas que fue baleado en el cuello por colaborar con los estadounidenses. Su historia representa solo un ejemplo de los innumerables riesgos que enfrentan quienes ayudaron a EE.UU. durante la guerra.
El Programa de Visas Especiales de Inmigrante
Desde 2009, el Congreso de EE.UU. aprobó el Programa de Visas Especiales de Inmigrante (SIV) para aquellos afganos e iraquíes en peligro por su trabajo con el gobierno estadounidense. Para acceder a esta visa, los solicitantes deben:
- Probar que trabajaron para EE.UU. durante al menos un año.
- Conseguir documentación de antiguos supervisores, muchos de los cuales han desaparecido con la retirada.
- Pasar un estricto proceso de verificación y chequeos médicos.
A pesar de este programa, las trabas han sido inmensas. La administración de Donald Trump recortó ayudas a los grupos que apoyaban a estos refugiados y suspendió la ayuda financiera para vuelos, lo que dejó varados a muchos afganos.
El rol vital de “No One Left Behind”
En medio de la incertidumbre, la ONG No One Left Behind, conformada por veteranos militares y voluntarios afganos, ha desempeñado un papel crucial. Cuando en enero Trump suspendió los fondos para vuelos de refugiados, la organización recaudó dinero para pagar pasajes y garantizar la llegada segura de estas familias.
Entre el 1 de febrero y el 17 de marzo, la organización logró financiar los vuelos para 659 afganos. Asimismo, han trabajado en la creación de redes de apoyo en EE.UU. para ayudar a los recién llegados con vivienda, empleo y adaptación cultural.
Pakistan y Albania: refugios temporales en peligro
Muchos afganos que lograron escapar han encontrado refugio temporal en países como Pakistán y Albania. Sin embargo, las condiciones allí son peligrosas. Pakistán ha incrementado las deportaciones de afganos en los últimos años, dejando a miles sin opciones viables.
Mientras tanto, el acuerdo que permitía a Albania ser un punto de tránsito para afganos camino a EE.UU. está a punto de expirar, lo que pone en riesgo a cientos que aún esperan autorización de viaje.
El temor a un nuevo veto migratorio
Una de las principales preocupaciones de los activistas surge ante la posibilidad de que una futura administración implemente un nuevo veto migratorio, similar al que impuso Trump en su primer período. Este impediría la entrada de refugiados afganos, dejando a miles varados sin alternativa.
“Estos son hombres y mujeres que sirvieron junto a nuestras tropas y diplomáticos por 20 años”, señaló Andrew Sullivan, director de No One Left Behind. “Han sido rigurosamente investigados y han ganado el derecho de estar aquí”.
El sueño americano de los refugiados
A pesar de los desafíos, muchos afganos han logrado establecerse y comenzar de nuevo en EE.UU. Mohammad Saboor, un electricista y técnico de aire acondicionado con 17 años de servicio junto a aliados estadounidenses, llegó a California con su familia en marzo.
Al pisar suelo estadounidense, Saboor afirmó con esperanza: “Creo que ahora podemos vivir en un ambiente 100% seguro”. Su familia escogió establecerse en el área de Sacramento, hogar de una gran comunidad afgana, con la esperanza de encontrar trabajo y estabilidad.
El trabajo de No One Left Behind y otras organizaciones ha sido clave para garantizar que las promesas realizadas a los colaboradores afganos sean cumplidas. Pero el futuro de miles aún permanece incierto, y el apoyo del gobierno será fundamental para definir el destino de estos refugiados.