El viaje de Keir Starmer a Washington: ¿Victoria diplomática o un simple gesto político?
El primer ministro británico busca fortalecer la relación con Trump mientras intenta asegurar apoyo para Ucrania y proteger los intereses comerciales del Reino Unido.
Un viaje con alta carga política
Keir Starmer, primer ministro del Reino Unido, regresó de Washington con una sensación de éxito, al menos en términos diplomáticos. Su objetivo era claro: persuadir al presidente Donald Trump de brindar garantías de seguridad a Ucrania en cualquier acuerdo de paz y evitar la imposición de aranceles a productos británicos. Sin embargo, la pregunta clave sigue sin respuesta: ¿consiguió realmente lo que buscaba?
El encuentro con Donald Trump: buenas vibraciones y mucha diplomacia
El ambiente en la Casa Blanca fue distendido. Trump calificó a Starmer como un "hombre especial" y aseguró que ambos se llevaban "famosamente". Aunque Starmer no tuvo mucha oportunidad de hablar en ese primer encuentro, evitó cualquier momento incómodo, algo que ya puede considerarse un éxito según los estándares de relaciones con el impredecible mandatario estadounidense.
En una conferencia de prensa posterior, el líder británico elogió a Trump por devolver un busto de Winston Churchill al Despacho Oval, una decisión que había generado fricciones con administraciones anteriores. También se permitió una comparación poco habitual: “Aunque venimos de tradiciones políticas diferentes… ambos tenemos prisa por lograr cosas.”
Ucrania: promesas vagas y ambigüedades
Starmer intentó influir en el pensamiento de Trump sobre Ucrania, y aunque hubo un cambio de tono, no se lograron compromisos concretos. Trump resaltó su "respeto" por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, a pesar de haberlo llamado "dictador" días antes. Además, mencionó que un acuerdo de paz estaba cerca, pero no garantizó el respaldo de EE. UU. en materia de seguridad.
El problema de fondo sigue siendo el mismo: Trump ha mostrado una inclinación a mejorar relaciones con Rusia a expensas de sus aliados tradicionales. A pesar del esfuerzo británico y francés por liderar una fuerza militar para garantizar la paz en Ucrania, esta iniciativa necesita el respaldo estadounidense, algo que sigue en el aire.
Negociaciones comerciales: ¿un alivio o una nube oscura?
En lo económico, Trump dejó abierta la posibilidad de un acuerdo comercial con el Reino Unido que podría hacer innecesarios los aranceles, pero sin ofrecer garantías. "Eres un negociador muy duro", le dijo a Starmer en tono bromista. "No sé si me gusta eso, pero está bien."
El Reino Unido quiere posicionarse como la tercera potencia global en inteligencia artificial, después de EE. UU. y China. Para ello, Starmer se ha alineado con la visión estadounidense de fomentar la IA sin una regulación excesiva, distanciándose del enfoque más restrictivo de la Unión Europea. Sin embargo, ha chocado con críticas de la administración estadounidense por leyes británicas que obligan a eliminar contenido ilegal en línea, lo que algunos ven como una amenaza a la libertad de expresión.
El factor monárquico: una carta británica bien jugada
Un as bajo la manga de Starmer fue una invitación de la realeza. Durante su encuentro, le entregó a Trump una carta del rey Carlos III, invitándolo a una visita de Estado en Balmoral, el castillo escocés de la familia real. La propuesta parece haber hecho efecto. Trump aceptó la invitación con entusiasmo, calificando al monarca de "un hombre maravilloso".
Incluso Trump, con su ya conocida falta de filtros, cerró la conferencia de prensa con un comentario poco habitual: "Qué hermoso acento. Habría sido presidente hace 20 años si tuviera ese acento." Un cierre simpático para un viaje con mucho en juego.
¿Un verdadero éxito o solo diplomacia superficial?
Si bien la prensa británica ha calificado el viaje de Starmer como un éxito, la realidad es que los resultados concretos siguen siendo inciertos. Trump elogió a Starmer, pero no comprometió garantías claras para Ucrania ni acuerdos comerciales definitivos. Starmer, por su parte, logró proyectar liderazgos y reforzar la buena relación bilateral, pero su misión original queda aún incompleta.
Lo que es seguro es que este encuentro marcará la dinámica de las relaciones entre ambos países, especialmente en un contexto global donde la estabilidad es más necesaria que nunca.