La purga del Pentágono: ¿Un golpe a la diversidad en las fuerzas armadas?
La administración Trump ordena la eliminación de contenido sobre diversidad e inclusión de los sitios del Departamento de Defensa, reavivando el debate sobre el impacto en la cultura militar.
Un Pentágono bajo órdenes de limpieza
La nueva administración de Donald Trump ha puesto en marcha un plan que obliga a las fuerzas armadas a eliminar cualquier contenido relacionado con diversidad, equidad e inclusión (DEI) de sus plataformas digitales. Este mandato, emitido a través de un memorando del Departamento de Defensa, se enmarca en un esfuerzo mayor por revertir políticas de la administración Biden que promovieron estas iniciativas dentro del ejército.
La orden, firmada por Sean Parnell, jefe de comunicaciones del Pentágono, establece que cualquier referencia a iniciativas que favorezcan a grupos subrepresentados deben ser eliminadas antes del 5 de marzo. De no poder cumplir con la revisión en tiempo y forma, las distintas ramas del ejército han sido instruidas para retirar temporalmente todo el contenido publicado durante los cuatro años del gobierno de Biden.
Un esfuerzo titánico y confuso
El alcance de esta directriz es abrumador. Significa revisar miles de artículos, fotos, videos y publicaciones en redes sociales que datan de la última administración. Ante la imposibilidad de lograrlo en tan corto tiempo, muchas unidades consideran la opción más drástica: eliminar todo el contenido de los últimos cuatro años y empezar de cero.
Fuentes internas del Pentágono, que han hablado bajo anonimato, expresan su preocupación sobre cómo esta reestructuración afecta la preparación y capacidad operativa del ejército. Tareas esenciales para la seguridad nacional podrían verse afectadas, ya que muchos recursos humanos deben ser desviados para ejecutar estas purgas digitales.
La estrategia contra el “wokismo”
La eliminación de referencias a equidad y diversidad forma parte de la cruzada de Trump contra lo que él llama el “wokismo” en las instituciones del gobierno. Su administración argumenta que priorizar estas iniciativas desvía la atención de los militares de su misión principal: garantizar la seguridad y letalidad del ejército estadounidense.
Pete Hegseth, nuevo secretario de Defensa, justificó esta decisión en otro memorando fechado el 31 de enero, titulado “Identity Months dead at DOD” (“Los meses de identidad han muerto en el Departamento de Defensa”). En él, Hegseth criticó las celebraciones de meses como el Mes de la Historia Negra, el Mes del Orgullo y otras conmemoraciones culturales, afirmando que estas iniciativas generan divisiones en las fuerzas armadas.
Las repercusiones políticas y sociales
La comunidad política ha reaccionado de manera polarizada ante este mandato. Los conservadores lo ven como una corrección necesaria para restaurar un enfoque militar basado en el mérito sin influencias ideológicas. Las voces progresistas, en cambio, lo han calificado como un retroceso histórico que borra los avances logrados en representación e inclusión dentro del ejército.
“Esta decisión no solo es innecesaria, sino peligrosa”, expresó un exfuncionario del Pentágono al diario The Washington Post. “Si queremos un ejército fuerte, debe reflejar la diversidad de la sociedad que protege”.
El impacto en la fuerza laboral militar
Además del mandato sobre DEI, la administración también ha lanzado una ola de despidos en el sector civil y militar. Entre los más afectados figuran el exjefe del Estado Mayor Conjunto, el general CQ Brown Jr., y la jefa de operaciones navales, la almirante Lisa Franchetti.
En paralelo, los esfuerzos por reducir el tamaño del gobierno avanzan con la identificación de empleados en período de prueba, quienes podrían ser despedidos en las próximas semanas. Las reducciones de personal han generado incertidumbre entre los trabajadores civiles del Departamento de Defensa.
Una purga sin precedentes
Este episodio es reflejo de cómo la transición entre administraciones puede impactar profundamente las estructuras del gobierno. Mientras que Biden promovió la diversidad como un eje fundamental del servicio público, Trump está decidido a desmantelar todo vestigio de esas políticas.
Aunque este proceso de “limpieza” en las redes sociales y bases de datos del Pentágono se plantea como una medida operativa, su trasfondo político y cultural es innegable. La lucha entre la visión progresista y la conservadora dentro del ejército parece estar lejos de terminar.