La estrategia migratoria de Trump: ¿Un cambio en las reglas del juego?

El presidente de EE.UU. implementa una nueva estrategia para revertir el flujo migratorio en América Latina, con acuerdos discretos y deportaciones inesperadas.

Una nueva dinámica migratoria

Desde el inicio del segundo mandato de Donald Trump, su administración ha puesto en marcha una política migratoria que busca revertir el flujo de migrantes hacia la frontera de Estados Unidos. Esta estrategia se ha basado en acuerdos discretos con países de América Latina y el Caribe, así como en la reubicación de migrantes en países terceros.

El impacto de estas políticas ya es visible: miles de migrantes han sido deportados o reubicados en Panamá, Costa Rica, Honduras y otros países, mientras que las imágenes de deportados esposados y mensajes de ayuda en las ventanas de hoteles dejan claro el dramatismo de la situación.

Acuerdos con países clave

Uno de los elementos distintivos de esta nueva política migratoria es el uso de acuerdos bilaterales con naciones clave como México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y Panamá. En estos países, ahora funcionan como estaciones de tránsito o destinos finales para los migrantes expulsados de EE.UU.

Sin embargo, los detalles de estos acuerdos no se han hecho públicos, lo que suscita preocupaciones sobre su legalidad y si se están respetando los derechos humanos de los migrantes y solicitantes de asilo.

La ambiciosa apuesta por la deportación

En comparación con su primer mandato, Trump ahora está aplicando medidas aún más estrictas. En el pasado, la política de "Permanecer en México" obligaba a los solicitantes de asilo a esperar en ciudades mexicanas mientras se evaluaban sus casos. Ahora, algunas deportaciones se realizan directamente a países de origen a través de terceros como Honduras y Venezuela.

Adam Isacson, investigador de la organización de derechos humanos WOLA, afirma que estos acuerdos son más ambiciosos que antes, y van más allá de la simple contención fronteriza.

Consecuencias y riesgos

El número de deportaciones sigue siendo relativamente bajo en comparación con la cantidad de migrantes que intentan llegar a EE.UU., pero las imágenes y la información que circula tienen un fuerte efecto disuasorio.

Por otro lado, hay graves preocupaciones sobre los riesgos para los deportados, especialmente para aquellos que han huido de gobiernos represivos. Migrantes de Venezuela, Irán y Afganistán enfrentan serios peligros si son devueltos a sus países de origen, en especial los desertores militares y opositores políticos.

El papel de México en la estrategia

México ha recibido más de 3,300 deportados en el último mes, provenientes de al menos siete nacionalidades. Estos migrantes llevaban documentos de ICE que indicaban su remoción expresa a México.

Sin embargo, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mantenido una postura reservada sobre el tema, destacando únicamente la cooperación de México sin ofrecer detalles específicos.

Panamá y Costa Rica: Nuevos centros de retención

El cambio de flujo migratorio ha sido más evidente en Panamá y Costa Rica, donde casi 300 deportados fueron retenidos en hoteles mientras aguardaban su repatriación. Algunos de estos migrantes, provenientes de Asia, se negaron a regresar a su país por temor a la persecución.

Mientras tanto, Panamá ha comenzado a facilitar el flujo inverso, enviando migrantes hacia Colombia. Aunque los gobiernos alegan que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) está supervisando estos procesos, persisten dudas sobre la transparencia y el trato que reciben los migrantes.

Preocupaciones sobre los derechos humanos

La falta de transparencia en los acuerdos establecidos por la administración de Trump ha provocado alarma entre defensores de derechos humanos. Algunos especialistas advierten que estos acuerdos pueden estar diseñados para eludir restricciones legales internacionales.

Gretchen Kuhner, directora del Instituto para las Mujeres en la Migración, alertó que algunos vuelos de deportación hacen paradas en otros países antes de su destino final, lo que impide a los migrantes ejercer su derecho a solicitar asilo en esas naciones intermedias.

El futuro de la política migratoria

El endurecimiento de las políticas migratorias de Trump apenas comienza, y aún está por verse el impacto total de estas medidas en los flujos migratorios y en las relaciones diplomáticas con los países colaboradores.

Sin embargo, el mensaje de la Casa Blanca es claro: llegar a EE.UU. es cada vez más difícil, y aquellos que lo intenten podrían ser enviados de vuelta en cuestión de días. La gran pregunta es hasta qué punto esta estrategia es efectiva y si realmente frena la migración o solo la convierte en un problema humanitario aún mayor.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press