La lucha por acceder a los medicamentos para la obesidad: precios altos y cobertura limitada
A pesar del aumento en el suministro de tratamientos populares como Wegovy y Zepbound, las barreras económicas y de cobertura siguen dificultando su acceso
El dilema del acceso a los medicamentos contra la obesidad
La obesidad sigue representando un problema de salud global, y en los últimos años, nuevos fármacos como Wegovy y Zepbound han demostrado ser altamente efectivos para la pérdida de peso. Sin embargo, aún con el incremento en el suministro de estos medicamentos, conseguirlos sigue siendo una tarea complicada para muchas personas. ¿La razón? Altos costos y coberturas de seguro limitadas.
Medicare y las aseguradoras: un obstáculo para los pacientes
En Estados Unidos, la cobertura de estos tratamientos varía significativamente entre los diferentes seguros de salud. Aunque algunos empleadores grandes han decidido ofrecer cobertura para estos medicamentos, muchos otros están reduciendo o eliminando estos beneficios. Mientras tanto, Medicare, el programa de seguros médicos para personas mayores de 65 años, no cubre estos tratamientos únicamente para la obesidad, lo que deja a millones de personas sin acceso asequible.
El caso de Paul Mack, un guardia de seguridad en California, ejemplifica este problema. Perdió 70 libras gracias a Wegovy, financiado por Medi-Cal, el Medicaid de California. Sin embargo, tras recibir un aumento de salario, dejó de calificar para esta cobertura y, al perder acceso a la medicación, recuperó peso rápidamente.
Costos que desmotivan a empleadores y aseguradoras
El precio de estos tratamientos es un factor crucial. Wegovy y Zepbound pueden costar más de $1,300 dólares al mes sin cobertura, lo que hace que muchos pacientes dependan de su seguro para poder seguir el tratamiento. Incluso con descuentos, estos medicamentos siguen siendo prohibitivamente caros para gran parte de la población.
Algunas aseguradoras, como Independence Blue Cross en el área de Filadelfia, han eliminado la cobertura de estos fármacos para pacientes que desean perder peso, argumentando que los costos elevados llevan a un aumento en las primas de seguros para todos los afiliados. Otros estados como Virginia Occidental y Carolina del Norte también han puesto fin a la cobertura para empleados estatales, citando restricciones presupuestarias.
El impacto a largo plazo de no tratar la obesidad
Los fabricantes de estos medicamentos argumentan que tratar la obesidad puede generar ahorros en costos de salud a largo plazo, reduciendo la incidencia de enfermedades como diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardiovasculares. Sin embargo, las aseguradoras sostienen que no tienen garantía de ver estos beneficios porque los pacientes pueden cambiar de seguro o empleador antes de que esos ahorros se materialicen.
¿Hacia una cobertura más inclusiva?
El gobierno de EE.UU. ha propuesto cambios en las regulaciones de Medicare y Medicaid para incluir estos tratamientos en su cobertura. Sin embargo, su destino sigue siendo incierto bajo la actual administración. En el Congreso, una propuesta de ley lleva años en discusión, pero aún no ha sido programada para votación.
Paralelamente, nuevas investigaciones apuntan a la llegada de más opciones para el control de peso en el futuro. Esto podría aumentar la competencia en el mercado y, potencialmente, reducir los precios, facilitando un acceso más amplio.
Pacientes atrapados en la incertidumbre
Para muchos pacientes, la angustia de perder acceso a estos medicamentos es real. Médicos como Dr. Amy Rothberg, de la Universidad de Michigan, reconocen el dilema ético de prescribir un tratamiento cuyo costo puede hacer que el paciente lo abandone y recupere el peso.
Además, las aseguradoras imponen requisitos previos para la cobertura, como la obligación de probar métodos de dieta y ejercicio antes de acceder a los medicamentos, o incluso exigir un índice de masa corporal (IMC) de 40 o más para calificar.
La obesidad: ¿una enfermedad sin tratamiento adecuado?
Expertos en salud sostienen que cuando no se trata la obesidad de manera constante y efectiva, se perpetúa un círculo vicioso de pérdida y ganancia de peso que puede afectar la salud mental y física de los pacientes. “Decimos que la obesidad es una enfermedad, pero no la estamos tratando como tal”, advierte la Dra. Lydia Alexander, presidenta de la Asociación de Medicina de la Obesidad.
Mientras el debate en torno a estos tratamientos continúa, miles de pacientes siguen luchando en un sistema de salud que deja sus resultados al arbitrio del seguro que tengan o de su capacidad económica.